Saca la manito guabinosa, que te pega el puño

Los activistas de los MUDlings recorren las calles con el pretexto de enseñar a votar al pueblo venezolano. Para ello, insisten en que la marca debe ser en la manito de la mal llamado unidad. Una mano que usurpa el modo web de navegación, conscientes de que, si de su propia imagen depende, es difícil que logren el apoyo popular. Sin embargo, como otras veces ante la evidencia de los logros en inclusión social de la Revolución Bolivariana, se apropian de descubrimientos ajenos para timar, literalmente, a ciudadanos y ciudadanas que, arrastrados por los embates de la guerra económica y el cerco mediático internacional, pudieran creer que la búsqueda del extremo del péndulo aliviará el panorama que sus socios de hegemonía global han creado en Venezuela.

“La de la manito dicen” para hacer un cambio. Hay que recordar que esta manito tiene antecedentes penales, esta manito esta debidamente procesada por la historia y no tiene replica ante un abogado; le comentaba a unos camaradas de la juventud después de una lectura colectiva.
El inventario de esta manito que se disfraza de gente, es amplio como las venas del relámpago.
Esta manito es más vieja que el hambre, está arrugada, rancia, posee un olor pestilente a mentiras que se maquilla constantemente y busca engañar al pueblo.
Era la misma manito de Pedro Carmona Estanga cuando se estaba autoproclamando presidente de la república en el año 2002.
Esa manito que juega con el hambre del pueblo, la misma con la que Carlos Andrés Pérez firmó una deuda con el Fondo Monetario Internacional que generó miles de cuerpos anónimos encontrados en fosas comunes y que obligó a la gente a comer perrarina; las mismas que hace una década disparaban primero y después averiguaban quienes eran los caídos, las que hicieron una ley de vagos y maleantes para perseguir a la juventud hace una década, la que privatizó empresas del estado y aumentó la migración de miles de campesinos a la urbe originando techos de cartón.
Esa manito que cuando estuvo en el poder nunca se preocupó por la industrialización del país, sino que por el contrario creo una cultura parasitaria de consumo.
Esa manito con un cuchillo que descuartiza mujeres, como las dirigentes juveniles de la oposiciòn, como las de Perez Venta, Loren Saleth, esa manito estaba en la guarimba terrorista colgando guallas para decapitar motorizados, quemando cauchos, cerrando avenidas y calles, asesinando a más de 40 venezolanos, la misma que acapara, especula y se postra ante las botas del empresario extranjero.

Sobre todo, esa manito está dirigida a aquellos ciudadanas y ciudadanos que han sido convertidos en analfabetos funcionales, cuando no en analfabetos plenos, por el propio sistema que pretende restaurar el neoliberalismo. Ante la manito guabinosa, el puño de la consciencia arriba, apuntando al corazón del pecho Nuestro-Americano. No te dejes engañar, ellos nunca cambian, siempre serán los mismos restauradores de la exclusión en masa.