#SentidoEconómico: la casa, la ciudad

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Si algo es común a cada ser humano es vivir en el interior de un “algo”, ya sea casa, puente o rincón. Todos buscamos esa extensión del útero materno, de esa barriguita en la que estábamos calienticos.

A su vez ese “algo”, digamos nuevamente: casa, puente o rincón, está también en el interior de otra cosa aún mayor, no solo en tamaño sino en complejidad, llamémosle aquí: ciudad.

Casa y ciudad son a la vez un mundo dentro de otro. De lo pequeño a lo grande y viceversa; del microuniverso al macrouniverso. Una, representación de la otra. Sociedad en el interior de otra sociedad. La familia habita la casa, la población la ciudad, y así.

Les une estrechamente una relación espiritual y también una realidad material.

La ciudad está en el territorio, la casa está sobre el territorio. Digamos que la primera no está del todo, sino se distribuye en muchas cosas, es decir, la ciudad no es solo construcciones, sino comportamientos, tradiciones, malestares, necesidades y paisajes.

La casa y la ciudad tienen también una relación económica. De hecho, el origen de la palabra está en el latin, “oeconumus”, y del griego “oikonomos”, significa algo así como “la administración de la casa, la administración del hogar”.

Siempre me pregunto ¿a quién corresponde la administración de la casa, del hogar, quién es responsable de resolver los problemas de la ciudad?

Esa relación económica, ese Sentido Económico, está presente en todos los espacios de la casa/ciudad y de la ciudad/casa. Es decir, si es una administración, hay sus balances y desbalances. Si unos comen mucho es proporcional a que otros comen poco y así. Si un lugar está desordenado, todos los espacios estarán desordenados, uno corresponde a otro.

Si hay un lugar súper limpio y cómodo y otro sucio e incómodo pues será como quien barre y mete debajo de la alfombra.

En la ciudad y las casas que la contienen se encuentran todas las necesidades, pero también todos los sueños ¿quién los administra a ambos?

Desde pequeños nos enseñaron que la economía era un asunto de números ¿has visto alguna vez un pensum de estudios universitario de economía? Lo menos que encontrarás será materias con números, se ven pocas, el resto es historia y demás ciencias sociales.

Por eso nos cuesta tanto comprenderla, incluso estando allí siempre, en todos los lugares que transitamos. Por esa razón que nos la aleja nos cuesta tanto descifrarla y hallar salidas cuando nos hablan de una economía compleja, fracturada, en crisis.
Ah, esa palabra que venimos oyendo durante generaciones. Crisis, siempre la crisis. Pero de eso hablaremos en otro momento.

El premio nobel sudafricano J.M Coetzee, en una novela titulada “Diario de un mal año” hace decir a uno de sus personajes: “¿Qué es al final la dimensión económica sino la suma total de las prolongaciones de nuestras dimensiones individuales, nuestros sueños y opiniones y demás?”

Tiene su razón. La economía va más allá de números y cuentas. También hay cosas del cuerpo, de la mente, de la voluntad y la razón. Una dimensión económica, un Sentido Económico.

Con la economía, como en el país, en la ciudad, hay que hacer como en la casa. El que tiene más voluntad va y hace el mandado, va y hace el mercado, trae el pan para todos y si no tiene con qué ve cómo resuelve.

Y no lo hace solo. Sino que pide ayuda, de la familia, de los vecinos, de todos los que habitan la ciudad, la casa. La casa y la ciudad. Es el que abre la puerta del Sentido Económico.

La puerta de la casa, la ciudad.

#EntreLibros: Independencia, soberanía y justicia social en el pensamiento del Libertador Simón Bolívar

Vladimir Acosta

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Existen libros que disfrutamos tanto que no queremos terminar nunca, donde saboreamos cada frase, cada palabra que no conocemos, su poética, y más que eso sentimos que no es una simple lectura, que son conversaciones donde recibes consejos de los escritores.

Hay plumas que no escriben textos bellos, hacen obras de arte con las palabras, y uno no puede dejar de releer sus obras, sin dejar de sentir admiración hacia ellas, y hasta tratamos de copiar –voluntaria o involuntariamente- sus sistemas estructurales.

En un viaje reciente que hice a Caracas, visité una Librería del Sur y compré el libro Independencia, soberanía y justicia social en el pensamiento del Libertador Simón Bolívar, donde el escritor Vladimir Acosta compiló y comentó cada documento presente en la obra.

Yo no soy quién para hacer una opinión de los documentos de El Libertador Simón Bolívar, por eso mi lectura se basó solo en el placer que nos da leer las cartas y discursos del Libertador de América. Lo que sí busqué es ver si los comentarios de V. Acosta estaban sincronizados con los míos y sin querer escribí algunas notas -simples y posiblemente conocidas- que compartiré en este ENTRE LIBROS.

Los comentarios sobre los textos del Libertador presentes en el trabajo se basan en el contexto histórico-sociológico de su creación, no en la transcripción del Libertador, cosa que me hubiera agradado mucho, aunque es innegable que me encantaron cada una de las acotaciones realizadas por Vladimir Acosta. Esa variante de los comentarios rompe con el estilo de los libros compilatorios de documentos del Libertador, donde se recopilan los trabajos, dejándolos huérfanos de información general que ubiquen al lector en el tejido histórico de esas pulcras obras.

Los hombres de carácter firme y de ideas construidas como el Libertador Simón Bolívar, no dejan de luchar en contra de todas la dificultades para lograr sus metas, una de esas metas que tenía el libertador era la unión de los pueblos oprimidos por el imperio español en una Revolución Continental, un ejemplo de ese carácter es la siguiente frase del discurso dado ante la Sociedad Patriótica de Caracas, el 4 de julio de 1811:

“Pongamos sin temor la piedra fundamental de la libertad suramericana: vacilar es perdernos”.

Y esta otra:

“Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria”.

El discurso alegórico tiene tanto vuelo en la pluma del Libertador que por momentos dudé si destacar una imagen de otra, porque los documentos enteros son obras poéticas de valor incalculable, verbigracia:

“El velo se ha rasgado, ya hemos visto la luz y se nos quiere volver a las tinieblas, se han roto las cadenas; ya hemos sido libres y nuestros enemigos pretenden de nuevo esclavizarnos. Por lo tanto, la América combate con despecho, y rara vez la desesperación no ha arrastrado tras sí la victoria”.

También tenemos el siguiente ejemplo presente en el Discurso de Angostura, el 15 de febrero de 1819:

“…Volando por entre las próximas edades, mi imaginación se fija en los siglos futuros, y observando desde allá, con admiración y pasmo, la prosperidad, el esplendor, la vida que ha recibido esta vasta región, me siento arrebatado y parece que ya la veo en el corazón del universo…”

De los textos publicados en el libro de Vladimir Acosta uno de los que más me llenó espiritualmente como no me había pasado hace algún tiempo fue el que Bolívar nos entregó en la inauguración del Congreso de Angostura, Las ideas tan claras y con esa poética con que fueron combinadas me hacen desear poder viajar en el tiempo y escuchar ese discurso en vivo.

La selección de documentos y discursos es muy completa a pesar de lo reducida, encontramos una selección de temas que siembran interés de lectura.

Al momento de leer las cartas del Libertador para el Agente de los Estados Unidos de la América del Norte, Bautista Irvine sentí una gran paciencia y práctica política por el padre de la patria, es que B. Irvine me parecía demasiado fastidioso y hasta abusivo en sus peticiones con respectos a los barcos Tigre y Libertad.

Dos cuartillas no son suficientes para exponer todo el arte que conforma la prosa del Libertador, es como “querer mostrar la belleza del fondo del mar con una gota de agua traída de allí”, es necesario sumergirse en ese mar para poder ver medianamente bien la profundidad de su belleza.

Para finalizar esta breve opinión sobre el libro Independencia, soberanía y justicia social en el pensamiento del Libertador Simón Bolívar, recuerdo a los que quedaron decepcionados con mis opiniones, que mi lectura de este libro fue de placer, porque para hacer una interpretación de la poética de Bolívar hay que tener los conocimientos bien puestos.

#EnUnaCuartilla: Sin título

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Buscando respuestas…

1. ¿Sera qué la raza humana se puede definir y enmarcar como lo hacemos con las fotografías familiares?

2. Es extraño cuando uno se encuentra en un estado creativo y de paz que no tiene siempre y los amigos te preguntan: ¿te sientes bien, te veo mal? Esa pregunta parece necia, pero me pone a cavilar.

3. ¿Qué es estar bien? ¿Tener salud y poder tener todo lo que creemos necesitar y seguir deseando más? ¿Qué es estar mal? ¿No encajar en los estándares morales, sociales, económicos y materialistas de los que se creen con derecho de juzgar?

4. Siempre he pensado que cada quién tiene la vida que lucha, y no creo que se trate de tener más o menos dinero, una casa propia o vivir en una residencia, tener dos televisores o no tener ninguno. El gran enigma puede ser si nos vemos libres o esclavos de lo que piensen los otros.

5. No existe un molde al cual debemos entrar si queremos definirnos como individualidad, colectivo o nación. En América Latina somos una mezcla de indios, africanos y españoles, una mezcla hermosa, pero eso todavía no alcanza a definirnos.

6. Lo transversal de los hombres y mujeres es la capacidad que tenemos para evolucionar, no somos seres sedentarios, la historia nos lo grita todos los días. En esa búsqueda de progreso solemos inventar nuevas formas de gobernarnos, de vernos, de tratarnos: no siempre de la manera más justa para todos.

7. Algunos hombres y pueblos hemos imitado tanto que nos da miedo ser nosotros, preferimos ser un vago reflejo de los otros que nos dice que estamos mal.

8. Uno siempre buscando respuesta consigue más preguntas, y ahora dejo la siguiente incógnita para que respondamos en colectivo: ¿Cómo es ese nosotros nuestro americano?

¿Cómo caminar al porvenir?

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Esta imagen fue tomada de aquí…

En Nuestra Casa lo vidrios rotos de la sala no son un defecto. Sobre habitada y con goteras las paredes se encuentran carcomidas ¿cuántos trabajaron los otros por Nuestra Casa? las tuberías están rotas, se han robado la comida.

Es pequeña en un espacio grande, Nuestra Casa es un lugar improvisado.

Las sociedades de nuestro joven continente fueron diseñadas a imagen y semejanza de la óptica occidental. Las formas arquitectónicas de nuestras ciudades guardan un gen eurocéntrico. No se parecen a nosotros, pero el asunto va más allá: un problema profundo y complejo que forma parte de nuestra herencia.

En estas condiciones se manifiesta una disputa constante de subjetividades. En espacios y tiempos distintos, obedeciendo a intereses supranacionales; y ese es el escenario de la confrontación: un espacio dispuesto por el enemigo con su propio lenguaje;

¿quién ganará o mejor dicho, quién llevará la ventaja?

Nuestra Casa camina deforme, es un pie de atleta con zapatillas de ballet, esta es la verdad de la Casa, y podemos verla en cualquier parque, avenida, calle y plaza. Cuando encontramos una isla en la avenida o en la acera a un árbol que crece y estira sus raíces, acabando con el lugar y que se hace un peligro para la multitud, es una muestra de la improvisación a gran escala que nos ha caracterizado ¿se nos olvidó que un árbol crecerá con poderosas raíces que necesitan espacio? Esos lugares deben ser pensados.

Esta forma —desplanificada— de hacer el mundo, fue la herencia que nos dejaron.

Deformaciones estructurales que en este momento hacen mella, revelan la falta de asesoría técnica, la carencia de administración y seriedad que a su vez muestran la necesidad de planificación y proyección en el mediano y largo plazo de nuestra sociedad.

Si un caso tan simple como el ornamento de una ciudad a nivel micro carece de un mínimo de planificación ¿qué es lo que se puede esperar de Nuestra Casa?

Sobre habitar un espacio no es un defecto, es una carencia de percepción y de horizonte, la desplanificación a gran escala es el producto de décadas de desidia por parte de gobiernos populistas y reformistas, que carecieron siempre de la intención de un proyecto país. Además no es un acto involuntario, es un acto inducido; cuando mantienes a una población desplanificada dicha sociedad a de hacerse esclava de sí misma, como la familia que se masifica en los hijos que le exigirán el doble de comida, el doble de cuidado, el doble de cobijo.

Es más fácil dominar a la multitud cuando se encuentra dispersa, en la incertidumbre de lo que vendrá, carente de iniciativa y llena de temores inducidos que solo contribuyen a su continuo subyugamiento.

Nunca se pensó en una ciudad para ser habitada, para todos, más bien se pensó en la mala imitación de estereotipos occidentales que deformaron y deforman al ciudadano, además de los fenómenos globales que hacen perdernos en una burbuja ajena.

La planificación —como instrumento— es de los grandes aportes del pensamiento a la humanidad, tratándose esto no de la imitación de estándares occidentales, más bien trátese de la toma de herramientas útiles, como decía el poeta salvadoreño Roque Dalton “la asimilación crítica de la tradición cultural de la humanidad…”

Si hay que ver a través de la historia es por nuestro propio crecimiento equilibrado, pero esta idea solo puede concebirse en una sociedad con individuos que posean y practiquen Ideas de Avanzada.

¿Quiénes son esos individuos? la gente en unidad, comprendiéndose como un gran sujeto de transformación que asume lo que tiene en frente y quiere cambiarlo, el pueblo trabajando en su conjunto y no la docena de privilegiados que pueden modificar a su antojo Nuestra Casa.

En este escenario, es deber colectivo emanciparse, asumiendo Ideas de Avanzada, estas ideas son universales y deben ser acorde a los tiempos, con vista al futuro.

¿Cómo caminar al porvenir si no es desde la práctica de un método sistemático de planificación y dirección para la conducción y organización de nuestra casa? solo podríamos llevar a buen termino nuestro objetivo de una sociedad más justa pensándonos, organizándonos; lo contrario será demagogia y voluntarismo, reforzando la idea de una sociedad improvisada.

Ver Nuestra Casa en su justa dimensión es salir de la trampa histórica. Mirarla y pensarla más allá, para hacerla a nuestra imagen y semejanza.

#SentidoEconómico / ¿Hecho en Venezuela?

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Es un ave, es un avión, es Súper Kraft…

El paisaje del supermercado ha cambiado. Uno puede con ojo sencillo pasearse por anaqueles enteros y verá nombres, marcas, eslóganes poco familiares. Uno se pregunta en medio del nuevo escenario ¿Quiénes serán estos actores?

Mermeladas, confituras, panadería en diferentes presentaciones, crema dental, vegetales en aceites y demás presentaciones para degustar, bebidas embotelladas, queso para untar, vasos, platos y cubiertos desechables, cremas para el cuerpo y demás productos para el aseo personal.

Esta enumeración no es ociosa ni mucho menos imaginaria. En la medida en que “desaparecen” los archiconocidos productos con sellos conocidos y de “consumo tradicional”, aparecen todos estos con nombres y marcas que hasta ahora desconocíamos.

¿O acaso siempre estuvieron allí, con producción tímida, limitada al arrinconamiento de un monopolio del gusto?

Hay un mito —que sin querer queriendo hemos ayudado a construir— y reza: todo lo que se consume en Venezuela es hecho en el extranjero; todo es importado.

Nada más alejado de la realidad.

Si uno se acerca, con pesquisa numérica y apenas voltea el envase, frasco, paquete, bolsa, cualquiera que sea el recipiente contenedor de nuestra preferencia, hallará no solo el Hecho en Venezuela, sino su granero de origen en el país profundo.

Harinas, azúcar de diferentes presentaciones (refinada, pastelera), arroz, café y agregue usted alguno de los productos que tiene en casa —que se llevó “porque fue lo que encontró”— tendrá marcado nombres de estados de todo nuestro territorio.

Es sorprendente enterarse de la gran cantidad de productos que hacen, empaquetan y distribuyen desde muy cerquita de donde uno se encuentra.

No es mentira aquello de nuevos empresarios y emprendedores que crecen en tiempos de “crisis” y “escasez”; la ausencia inducida de productos ya fijados en el imaginario del consumo de nuestra población encontró la horma de su zapato.

Es decir, si no consigo lo que quiero lo buscaré así sea con otro nombre.

Valga la cuña: si no consigo la estadounidense Cheez Whiz –hijo de la Kraft que cotiza acciones en la bolsa de New York— bien me sirve un marabino Dalvito, también queso para untar. Queda de más decir, venezolanísimo.

Valga la cuña: si no consigo cualquiera de los productos de Proter & Gamble –también del país del norte— puedo apelar a los cientos de productos de aseo con sello local.

No es difícil definir quien vende más o cuál se prefiere si se compara la cantidad de poder publicitario que tiene una y la otra, pero esa es discusión de otro costal.

Esto no ocurre solamente con la papa. También el modo de resolver la pinta, los accesorios y demás gusticos tienen sus hacedores. Ya se asoman diseñadores de modas, zapatería y demás.

También es cuento para otra ocasión.

El olor y los sabores son cuestión de costumbre, de hábito, de la familiaridad que ya establecimos a través de años con su consumo impuesto. Es cuestión de tiempo para que las multinacionales con plaza hecha desde hace décadas en nuestro país sean desplazadas por un mercado 100% de sello nacional.

Es tarea pendiente del Estado y de las cámaras de producción privadas estimular la producción y distribución de la producción de estas pequeñas y medianas empresas, además de presentar, publicitar, promocionar y destacar en la opinión pública a los cientos de emprendedores y emprendedoras que en todo el territorio nacional le han plantado cara a la crisis, incluso aquellos que no son nuevos, que tienen años disputando el “territorio del gusto” con las grandes empaquetadoras de la maquila transnacional.

En este tiempo está muy fácil definir a los enemigos de los consumidores y demás actores del drama de la “crisis” y la “escasez”. Por un lado el que oculta su producción porque el Estado no le facilita los dólares que le permiten perpetuar la inflación impuesta, por el otro el que aparece mostrando muchas cosas hechas con sus propias manos y en su propia moneda, en su propia tierra.

Pruebe usted y vea con otros ojos el paisaje del supermercado, bodegas y quincallas. Ojee pasillos, aparadores, estantes y demás repisas.

Vaya y revise. Verá lo nuevo y lo viejo, las cosas que necesitamos y las que no, aquellas que están por un extraordinario esfuerzo y las que se compran afuera y se etiquetan aquí, las que faltan por una macabra intención y las que no.

¿Sabría reconocerlas?

#EntreLibros / José Miguel Méndez Crespo

Chemi

Otro creador Condenado a imaginar…

En un encuentro de jóvenes escritores conocí al poeta José M. Méndez C.

Pude cruzar palabras con él, y de inmediato me di cuenta de la capacidad expresiva que tiene al momento de iniciar una conversación, escuché varios de sus poemas en el recital colectivo que se regalaron los poetas y debo decir que me dio envidia la calidad de sus textos, ya que nunca he sido bueno para escribir poemas.

José M. Méndez C. vive en Barquisimeto, es miembro del colectivo El Cuarto de los Duendes, también es administrador del blog: http://condenadosaimaginar.blogspot.com/, el cual invito a visitar.

De este espacio digital extraje varios de sus trabajos que me llamaron la atención y utilice para mi opinión literaria de la semana: De ninfómanas y herrerías; El Selfie; La inquietud poética en el ocaso larense y el tiempo.

Con solo leer los textos una vez me di cuenta del pluriestilo de redacción que tiene este joven poeta larense. Tres estilos diferentes noté en los diferentes trabajos que pude leer: un estilo urbano, otro técnico y uno poético.

En el cuento  De ninfómanas y herrerías, encontramos un estilo de redacción urbano que por experiencia sé que llega a un sector de la población juvenil de difícil acceso para la literatura. El ritmo de la historia, conjuntamente con la selección de las expresiones precisas, me mantuvo siempre alerta y hasta varias carcajadas me sacó por las ocurrencias que cuenta el poeta, un modelo de ello es la siguiente idea:

Yo le conté a papá la historia de María; le decían la leona tragatoboganes, porque en el barrio era famosísima. Todos mis panas la conocían por su furor y entrega maniática para el sexo, lo raro es que los chicos del barrio compartían sus experiencias en largos chismes y travesuras de la tragatoboganes, El Cara é machete, Eliécer y Yilber, hacían comentarios como que la tipa apretaba más que la liga de un bollito, que su sexo olía a paraíso bíblico de los cielos y que, además, sabía afinar el cuatro…

La inquietud poética en el ocaso larense y el tiempo es un trabajo corto cargado de bellas imágenes poéticas, en sus líneas se puede ver al poeta fluir de entre las palabra, resaltando siempre elementos presentes en la vida barquisimetana y larense, como cuando escribe, “el pajarito San José despega danzarín al viento en los valles de Quíbor”.

El texto empieza con una frase que tiene una fuerza magnética, y cierra con la siguiente frase avasallante que dice mucho del talento de este joven:

Lara, Poetas ya sucumbidos en paraíso, vengan a mi ventana dejen que cante el duende, que cante y que la poesía larense recorte la fuente del turbio y nos persignemos el don glorioso de santidad y firmemos en nuestro epígrafe, amén…

De los textos leídos el que más me impresionó por la calidad técnica de redacción, por la investigación que debió hacer para llegar al análisis que nos presenta, por la capacidad de trabajar un tema simple a primera vista y profundizarlo de tal manera que uno queda sorprendido, hablo del análisis El Selfie, que es el más extenso que conseguí en su blog.

Siendo sincero no conocía la complejidad del fenómeno “selfie”, y más aún ignoraba por completo la carga alienante que contiene esa práctica tan común en los niños, jóvenes y adultos.

A diferencia de los trabajos anteriormente mencionados del joven escritor barquisimetano en El Selfie no subrayé ninguna idea, me parece que a nivel general cada línea y palabra se complementan, salvo algunas ideas que yo omitiría y el trabajo seguirá teniendo la misma fuerza.

José Miguel Méndez Crespo es un duende escritor en toda la extensión y concepción de la palabra, porque busca en cada trabajo evolucionar, llevar sus creaciones a niveles superiores de expresión, hacer de la acción de escribir un arte, presta atención a los consejos de sus compañeros, intenta llegar a todos los tipos de lectores desde diferentes estilos de redacción, por esto y más forma parte de los representantes de la nueva generación de poetas larenses. Es una de sus mejores plumas.

Decálogo para tiempos difíciles

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10 bastan…

 1.- Espere lo peor siempre para estar preparado.

2.- Estimule la indignación constantemente; con la amnesia de algunos, con el vecino que maltrata a su mujer; sume usted a esta lista ¿Qué le indigna?

3.- Creer y creerse la revolución más allá de lo que la historia y los partidos  nos han enseñado que son las revoluciones, no como una moda más en la sociedad de masas, sino como manifestación cambiante, dialéctica, un estilo de vida.

4.- Asegure una estabilidad económica fuera de las instituciones públicas y privadas que le permita seguir subvirtiendo y profundizando las luchas, sean cuales sean las circunstancias; desde tareas dirigidas, sembrando, con la microempresa, la mediana empresa, vendiendo jugos, café, libros, dulces, arreglando teléfonos, la imaginación da para todo; sume usted a la lista ¿Qué sabe hacer?

5.- Estudie, fórmese. Siga estudiando. Tenga una formación integral técnica.

6.- Planifique en un corto, mediano y largo plazo, en la familia, trabajo, amigos, estudios y militancia para la toma de los espacios de acción.

7.-Tome por asalto los espacios en donde se toman decisiones, contribuya a modificar lo que deba ser modificado, caracterice las contradicciones que sean necesarias para reconocer los elementos que distorsionan y así depurar lo que deba ser depurado.

8.- Crear y creer en lo colectivo como forma de acción, en el nosotros y su poder transformador, recomenzar desde abajo con métodos de trabajo que aseguren victorias tempranas.

9.- Nunca haga silencio. Debata y escuche, asuma lo que de deba ser asumido, guardando en el bolsillo una fe racional por los proyectos de aliento histórico. Sea usted junto con los suyos los primeros en todo; cuidarse, acompañarse y reencontrarse siempre.

10.- Nunca permita la entrada a la desmoralización. Somos animales morales, por lo tanto dependemos de esa mística para permanecer completos y completas. Y sobre todo nunca olvide que somos del bando de la paciencia histórica, de proyectos y luchas largas.

Habitación 9

Nuestro querido Pasajero del Sur Chato Fréitez Ulianov mejor conocido en la simulación social como Warner González, ganó el I Concurso de Literatura Erótica de La Fundación Editorial El perro y la rana y le editaron este hermoso libro.

Habitación 9 es un destello, una potencia narrativa que nos muestra el erotismo visto desde la enumeración de la cultura popular. Una propuesta discursiva ineludible en estos momentos de tanto culto fatuo al cuerpo.

Aquí hay cuerpos también, vistos desde la hermosura, la lucidez y sobre todo la autenticidad. Y lo que es mejor aún, no solo hay cuerpos de mujeres fetichizadas, sino de hombres. Pura humanidad, pues.

Que se lo disfruten, está regalao en la web de esta editorial cargada de futuro.

#EnUnaCuartilla / Jugando al espía

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Las manifestaciones artísticas de cualquier tipo alimentan el espíritu, nuestro pueblo venezolano lleva la cultura del arte fluyendo por sus venas, a donde posemos las miradas encontramos muestras de ello: un grafiti, un poema, un niño elevando un papayo.

Me he vuelto un espía entre la hegemonía cultural capitalista y la rutina diaria de la ciudad para notar la cultura artística que ocurre a cada segundo. En una escuela de Barinas diez niñas practicaban la danza del “Manduco” en medio de la cancha; unos niños a los cuales les hice un cuenta cuento me pedían más historias de las que llevaba preparadas.

En un salón de la Universidad Bolivariana de Venezuela, tres amigas poetas y un compañero del arte practicaban una obra de teatro que presentaran en el día internacional del teatro, y en medio del ensayo un niño de seis años llamado Manuel jugaba a ser actor y conocía de memoria todos los diálogos.

Las rutinas diarias de trabajo nos cansan, a veces nos encierran en un círculo vicioso de no existencia. Como pueblo somos adictos al arte, ¿quién no se entretiene con una presentación del circo urbano mientras espera la luz verde del semáforo?

La historia de nuestro pueblo está llena de poetas, novelista, cronistas, actores de teatro y cine, músicos, artistas plásticos, etc. En Venezuela todos somos creadores de arte sin darnos cuenta. ¿Acaso no es creadora la abuela que borda la ropa de los nietos?

Dicen algunos que “los que se dedican al arte viven en un mundo de fantasía”, y en cierto modo es así, imaginamos mundos que no existen: pero con cada palabra, con cada pincelada, con cada presentación teatral, con un baile de joropo nos acercamos un poco al mundo donde el dinero y la muerte no sean los mayores miedos y males de la humanidad.

Se puede vivir sin leer libros, sin ver una obra de teatro, sin visitar un museo, pero no se puede vivir sin consumir alguna muestra de arte urbano, campesino, aborigen o de cualquier índole. Todos disfrutamos de algunas manifestaciones artísticas, y al mismo tiempo somos arte sin darnos cuenta.

¿Es que acaso vivir no es un arte?