¿Cómo caminar al porvenir?

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Esta imagen fue tomada de aquí…

En Nuestra Casa lo vidrios rotos de la sala no son un defecto. Sobre habitada y con goteras las paredes se encuentran carcomidas ¿cuántos trabajaron los otros por Nuestra Casa? las tuberías están rotas, se han robado la comida.

Es pequeña en un espacio grande, Nuestra Casa es un lugar improvisado.

Las sociedades de nuestro joven continente fueron diseñadas a imagen y semejanza de la óptica occidental. Las formas arquitectónicas de nuestras ciudades guardan un gen eurocéntrico. No se parecen a nosotros, pero el asunto va más allá: un problema profundo y complejo que forma parte de nuestra herencia.

En estas condiciones se manifiesta una disputa constante de subjetividades. En espacios y tiempos distintos, obedeciendo a intereses supranacionales; y ese es el escenario de la confrontación: un espacio dispuesto por el enemigo con su propio lenguaje;

¿quién ganará o mejor dicho, quién llevará la ventaja?

Nuestra Casa camina deforme, es un pie de atleta con zapatillas de ballet, esta es la verdad de la Casa, y podemos verla en cualquier parque, avenida, calle y plaza. Cuando encontramos una isla en la avenida o en la acera a un árbol que crece y estira sus raíces, acabando con el lugar y que se hace un peligro para la multitud, es una muestra de la improvisación a gran escala que nos ha caracterizado ¿se nos olvidó que un árbol crecerá con poderosas raíces que necesitan espacio? Esos lugares deben ser pensados.

Esta forma —desplanificada— de hacer el mundo, fue la herencia que nos dejaron.

Deformaciones estructurales que en este momento hacen mella, revelan la falta de asesoría técnica, la carencia de administración y seriedad que a su vez muestran la necesidad de planificación y proyección en el mediano y largo plazo de nuestra sociedad.

Si un caso tan simple como el ornamento de una ciudad a nivel micro carece de un mínimo de planificación ¿qué es lo que se puede esperar de Nuestra Casa?

Sobre habitar un espacio no es un defecto, es una carencia de percepción y de horizonte, la desplanificación a gran escala es el producto de décadas de desidia por parte de gobiernos populistas y reformistas, que carecieron siempre de la intención de un proyecto país. Además no es un acto involuntario, es un acto inducido; cuando mantienes a una población desplanificada dicha sociedad a de hacerse esclava de sí misma, como la familia que se masifica en los hijos que le exigirán el doble de comida, el doble de cuidado, el doble de cobijo.

Es más fácil dominar a la multitud cuando se encuentra dispersa, en la incertidumbre de lo que vendrá, carente de iniciativa y llena de temores inducidos que solo contribuyen a su continuo subyugamiento.

Nunca se pensó en una ciudad para ser habitada, para todos, más bien se pensó en la mala imitación de estereotipos occidentales que deformaron y deforman al ciudadano, además de los fenómenos globales que hacen perdernos en una burbuja ajena.

La planificación —como instrumento— es de los grandes aportes del pensamiento a la humanidad, tratándose esto no de la imitación de estándares occidentales, más bien trátese de la toma de herramientas útiles, como decía el poeta salvadoreño Roque Dalton “la asimilación crítica de la tradición cultural de la humanidad…”

Si hay que ver a través de la historia es por nuestro propio crecimiento equilibrado, pero esta idea solo puede concebirse en una sociedad con individuos que posean y practiquen Ideas de Avanzada.

¿Quiénes son esos individuos? la gente en unidad, comprendiéndose como un gran sujeto de transformación que asume lo que tiene en frente y quiere cambiarlo, el pueblo trabajando en su conjunto y no la docena de privilegiados que pueden modificar a su antojo Nuestra Casa.

En este escenario, es deber colectivo emanciparse, asumiendo Ideas de Avanzada, estas ideas son universales y deben ser acorde a los tiempos, con vista al futuro.

¿Cómo caminar al porvenir si no es desde la práctica de un método sistemático de planificación y dirección para la conducción y organización de nuestra casa? solo podríamos llevar a buen termino nuestro objetivo de una sociedad más justa pensándonos, organizándonos; lo contrario será demagogia y voluntarismo, reforzando la idea de una sociedad improvisada.

Ver Nuestra Casa en su justa dimensión es salir de la trampa histórica. Mirarla y pensarla más allá, para hacerla a nuestra imagen y semejanza.

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