ENTRE LIBROS: Los hijos de Israel y Rosa la piñata

Hay momentos en los que busco lecturas cortas, en especial narrativa para descansar un poco del trabajo que cuesta hacer un ENTRE LIBROS semanal, porque siempre me obligo al momento de leer los libros que comento a ir más allá de una simple lectura, intento ver los detalles importantes, las ideas importantes –lo cual me desgasta, sin incluir las tareas del trabajo con el que me gano la vida- para escribir la opinión literaria más acertada de acuerdo a mis capacidades.

Los libros de cuentos y crónicas cortas son mi elección cuando me encuentro agotado, por eso me dedique a disfrutar dos libros que se pueden leer en un día fácilmente por la poca cantidad de páginas que contiene su geografía, y al principio no le preste mucha atención pero me di cuenta lo llamativo que es la historia de fondo de ambos y la forman en que la narran.

El primero libro es del escritor Geyser López (Caracas, 1980), el cual en 2009 obtiene el segundo lugar en el certamen poético Alfonsina Storni, y con el libro Los hijos de Israel gana el premio para Autores Inéditos de Monte Ávila Editores 2009, mención Narrativa. Eduardo Febres (Caracas, 1983), con el libro Rosa la piñata, resulto uno de los ganadores del V Concurso para las obras Inéditas 2007 de Monte Ávila Editores Latinoamérica, mención Narrativa.

Ambas obra forman parte de la Colección Las formas del fuego, y de ambas no pude separarme hasta que termine la última página, pero como fueron tomadas como lecturas relajantes no tuve la misma rigidez al momento de hacer las notas que siempre hago cuando me propongo hacer un ENTRE LIBROS. Bueno lectoras y lectores de mis trabajos aquí les dejo mi opinión sobre los dos libros, espero la disfruten y salgan a comprar ambas obras en alguna de las Librerías del Sur, no gastaran ni treinta bolívares y gozarán un montón.

***

h (2)

   En el anterior ENTRE LIBROS afirme que no entiendo a las personas de clase media que se van de Venezuela o de cualquier país en busca del sueño o pesadilla americano, y lo reafirmo en esta nueva opinión literaria después de leer Los hijos de Israel, es que gracias a la experiencia vivida en carne propia por Geyser López como inmigrante ilegal en los Estados Unidos tiene con que darnos a conocer lo difícil de esa vida.

La riqueza en recursos narrativos de la obra es envidiable, Geyser utilizó su imaginación para crear a través de crónicas, cartas, autobiografías y el género periodístico de la entrevista, con uso mayoritario del narrador en tercera persona, las condiciones para entender la experiencia de Zapatico, un latino pobre que logra sortear todas las barreras que existen para lograr vivir-sufrir en los EEUU.

En un capítulo se juega con los tiempos de la tradicional narrativa autobiográfica (pasado, presente, futuro), empezado la narración desde el quiere ser, el que es y el que fue, donde las ideas en cada párrafo tienen mucho de poesía para suavizar la cruel realidad. Verbigracia:

“¿Quién fui? Para cerrar mis pequeñas memorias quiero liberar con toda la honestidad que puedo, que fui un joven totalmente acomplejado e inconforme. Inconforme con todo lo que me rodeaba, con mis amistades, con el lugar donde crecí. Acomplejado de no vivir la vida que tanto quería vivía en un laberinto de calles de tierra y de insatisfacciones. La primera vez que llegué a Nicaragua, después de tantos años, amigos míos, recordé las palabras de nuestro gran Rubén Darío. Entendí por qué dijo que «si la patria es pequeña, uno grande la sueña»…” (En alguna página del libro Los hijos de Israel).

Desde mi condición de comunicador social vi con agrado como el escritor Geyser López utilizó como herramienta literaria el género de la entrevista, combinándolo con un excelente narrador en tercera persona para logra un capítulo de la obra que tiene las cualidades de lo que es para mí un periodismo-literario, obteniendo un nuevo sabor que rompe con la monotonía que se venía haciendo constante en los capítulos anteriores.

Solo una cosa me parece innecesaria en todo el libro de Geyser López Los hijos de Israel, y es un párrafo cuya utilidad narrativa es nula desde mi punto de vista, dicho párrafo funge como una explicación de la obra, aunque no necesita de eso porque la obra es transparente, el párrafo dice lo siguiente:

“Los relatos presentados obedecen a una misma tendencia. La falta de oportunidades locales obliga ampliar a un individuo su radio coyuntural. Visto de alguna manera… Un inmigrante debe su exilio a motivos tan diversos que sería más que imposibles resumirlas en pocas líneas. No obstante, los casos anteriores ofrecen, a manera de compendio, una visión general de la problemática…” (En alguna página del libro Los hijos de Israel).

Pude darme cuenta del conocimiento sobre la literatura que tiene López, citando a varios poetas por ejemplo a Rubén Darío, pero también un fragmento de la obra de teatro de Abdala del apóstol de la independencia de Cuba José Martí, como otras citas de obras literarias que se deben encontrar regadas en los textos y que no logre notar.

El tomarse la molestia de realizar una fotografía amplia del problema de la inmigración desde diferentes experiencias, no solo desde el latino hace del libro una obra completa e interesante para leer. Vaya mi respeto y admiración al escritor Geyser López por su agradable obra Los hijos de Israel.

***

ros

Rosa la piñata, de Eduardo Febres es como conversar en la esquina de la calle con un pana que tienes años sin ver, y recordar todas esas primeras veces que uno guardo en el baúl de los recuerdos más viejos de nuestra etapa de adolescente, y a la vez también es un viaje por experiencias de otros.

Me ocurrió algo muy cómico, leyendo el libro viaje un rato en el tiempo cuando llegue a ciertos párrafos, espero estimados lectores que no se rían de mi por la cita que voy a hacer, con la cual se me caerá la cédula:

“También había una comiquita japonesa que veíamos siempre, sobre una huérfana de quince años, castrada, que amaba a escondidas hombres a los que les ocurrían desgracias. Y nos burlábamos de Rosa cuando lloraba por las desgracias. Como el día en que uno de los amantes iba con su caballo, lo agarraba una trampa de cacería, el caballo se caía, y el amante caía y sangraba, y se moría. Ella lloraba y nosotros imitábamos a la huérfana, gritando ¡Anthony! ¡Anthony! Bueno, en verdad tú eras mi hermanito, y tú hacías casi todo  lo que yo hacía. ¿Pero nos metíamos con Rosa o no? Eso es lo que digo hermano. Morbo”. (En alguna página del libro Rosa la Piñata).

 La organización interna de los textos en el libro es similar al de Los hijos de Israel, una serie de historias breves con elementos narrativos como las cartas, con lenguajes callejeros comunes que termina con una historia más larga que las anteriores. Grandes rasgos diferencian un libro de otro, porque en el caso del trabajo de Febres no se tratan de experiencias ajenas a nuestro ambiente como es el caso del libro de Geyser López, Febres nos lleva a historias que les pudieron pasar a cualquier lectora o lector adulto, incluso a él mismo.

Entre las características que, más resalto de la narrativa de Febres se encuentra un lenguaje soez y callejero –característico de la juventud, sin ofender- que hace de la lectura llamativa para los jóvenes, además de un juego con lo erótico que me agrado desde un principio logrando engancharme, donde se cuentan esas cosas que nos suceden cuando empezamos a desarrollar siempre narradas con mucho humor y picardía.

No todos los textos del libro me agradaron, algunos, un par cuando mucho me parecen flojos, aunque puede ser que yo no tenga afinidad con ese tipo de experiencias narradas en esos casos, por supuesto siguiendo las nuevas reglas de ENTRE LIBROS no comentare cual texto del libro no me gusto eso tendrán que descubrirlo leyendo Rosa la piñata.

Hay unos juegos literarios en la narrativa de Febres muy particulares que lograron cautivarme, como por ejemplo el que realiza mediante una carta que le envía un hijo a su madre donde se encuentra un buen análisis filosófico-sociológico de la masturbación, la paja, o los que prefieren el termino técnico: la onanimia, donde toma el discurso común del pueblo le pone su toque literario que lo embellece para que no llegue a ser vulgar. ¡Cosa más grande caballero!

Otro juego que es cliché en el cine, pero que no había visto con anterioridad en mis lecturas es el que desarrolla Febres en otro texto, donde nos introduce en una simple y a la vez interesante consulta entre un paciente y su psicólogo, convirtiendo el lugar común en un espacio llamativo para el lector. Como ese podría dar más ejemplos de la capacidad de escritor que tiene Eduardo Febres, cosa que no hare para que este ENTRE LIBROS cumpla el objetivo: que el lector de estas líneas lea el libro Rosa la piñata.

Ahora que lo pienso bien Febres logro algo en mí al momento de leer Rosa la piñata, que espero lo logre también con ustedes amigas y amigos. Durante toda la lectura fui un espía de las vidas ajenas y a la vez propias, me sentí un personaje silencioso del libro. Creo que todas las lectoras y lectores adictos a la narrativa ya sean cuentos o novelas, somos personajes silenciosos de los libros que leemos, las sentimos porque de alguna manera buscamos consciente o inconscientemente la forma de ser los narradores y los protagonistas de las historias.

Álvaro Samuel. Venezuela, Barinas 4 de julio 2016.

alvaro.samuel1984@hotmail.com

latrincheranoticias.wordpress.com

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s