El secuestro de Marx

 

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La primera noche que me encontré en la acera con Carlos Marx, fue en mi segundo año de bachillerato. Después de regresar de clases, Miguel Antonio, mi hermano, sacó un libro enorme, un poco rancio y empolvado. Era El capital; con detenimiento hurgó y se dirigió a mí con serenidad diciendo: si lees esto te regalaré algo.

Recuerdo que las páginas que buscó tenían como título inicial un texto sobre la plusvalía.

Mi primera experiencia de acercamiento a la militancia revolucionaria fue con la juventud comunista, aunque nunca formé parte del partido, llegué a ser un simpatizante de corazón. En varias ocasiones acompañé a mi hermano y a mi amigo Warner a concentraciones y caminatas en defensa de Ilich Ramírez, gritando consignas marxistas-leninistas, además de cargar con el gallito rojo.

Aunque en un principio no comprendía bien el asunto, me parecía un poco raro pero al mismo tiempo me gustaba toda aquella movida y discusiones calurosas.

Carezco de una herencia comunista, marxista, de izquierda: soy revolucionario por azar del destino. Nunca pensé en aspirar a ser un intelectual orgánico, mucho menos en leer y estudiar el marxismo.

Sin embargo, mi madre y mi hermano siempre se encargaron de proveerme de buen capital cultural; mi madre profesora y mi hermano poeta. Fue así como descubrí a Marx: hubo una conspiración silenciosa y alucinante en el espacio/tiempo.

Me causaba curiosidad el barbudo Marx, mi primer contacto con la plusvalía. Me costó un poco comprenderle, pero después de una seria reflexión, aún persisto por seguir entendiéndolo.

Cuando les mostraba el libro a mis amigos, algunos se espantaban, muchos me decían que era difícil leerlo, que estaba loco, que no lograban entender.

Post-adolescencia, intuyo a un Marx que ha secuestrado de la mayorías, detrás de este hombre hay todo una mitología difusa de lo que es, de lo que representa.

He conseguido tal grado de tergiversación del mismo que a veces siento escalofríos.

Marx ha sido secuestrado después de muerto, y existiendo frente a todos y al alcance de todos se nos es arrebatado y desdibujado; es por ello que me dedico a hablar de él.

El marxismo trasciende a la propia ideología, el Marxismo es pensamiento crítico, la categorización de elementos sociales para la contribución del desmontaje de la sociedad capitalista. Esto es: una mariposa azul con bordes negros frente a nosotros, una moneda en la frente, una cortada que sangra, un pestañeo simultáneo en una espiral silenciosa que juega con lo finito.

El pensamiento crítico marxista es uno de los más grandes aportes a la humanidad, debido a que es capaz de desmitificar a la sociedad misma y sus instituciones. Ese barbudo que hablaba varios idiomas, y que dedicó extensas horas de trabajo intelectual en favor de las mayorías, es el Marx que se encuentra triturado y reducido a mera ideología demagógica, politiquera, panfletaria, simplificado, vilipendiado, sub-utilizado en una penosa situación que desmerita su extenso aporte.

Es Marx junto a Friedrich Engels el padre del socialismo científico, del comunismo moderno y del marxismo, con quien publicó varias obras, destacándose entre ellas el Manifiesto del Partido Comunista, que se publicó por primera vez el 21 de febrero de 1848.

Estos dos hombres fueron los mismos capaces de desarmar la anatomía del sistema capitalista que justifica la explotación del hombre por el hombre, planteando la liberación del ser humano en la desvelada lucha de clases, en la necesidad de tomar los medios de producción para su distribución igualitaria en la masa explotada.

Mientras Adán Smith se masturbaba con su mano invisible y Augusto Comte plagiaba a diestra y siniestra, se aceleraba el proceso de industrialización y explotación en Inglaterra, además de la extracción y acumulación de capital traídos de América que precipitaban el desarrollo del sistema capitalista, Marx pensaba en la liberación y en la justa repartición de los panes, nada más cristiano que el pensamiento marxista: una constante en la distribución equitativa de las riquezas, de allí su famoso: “de cada cual según su capacidad, a cada cual según su necesidad”.

Él, que fue capaz de consagrar su vida y negarse a comodidades y privilegios por la emancipación de las mayorías, el Marx soñador, el apasionado, el estratega, el valiente, Marx, el de carne y hueso, no es teoría muerta, es una daga en el espacio/tiempo que baila en la forma del agua, que se muestra en movimiento continuo desde la dialéctica de Heráclito de Efeso.

Una de nuestras labores orgánicas debe ser el seguir acercando a Marx a la gente, y no comerle tamaño a su teoría, que no es estática, al contrario, debe releerse, discutirse, cuestionarse, resignificarse, recategorizarla y practicarla, es decir, contextualizarla desde nuestra lógica, desde nuestros símbolos, rescatando siempre lo que nos sea de utilidad.

Frente a las corporaciones y el neocolonialismo, el latido de Marx sigue vigente estimulando nuestra lucha por la emancipación, que también es un combate por el rescate del mismo Marx y su pensamiento crítico. Rescatemos pues a Marx de su secuestro: el marxismo será ciencia que nos permitirá resignificar el porvenir.

#Blogs Pasajeros del Sur

PASAJEROS DEL SUR

Puede resultar para muchos algo egoísta escribir en mi segundo trabajo de la categoría BLOGS sobre uno de los espacios virtuales que tiene el colectivo literario al cual pertenezco, pero no es así, en esta carta voy a desligarme lo que más pueda de la parte afectiva para escribirle unas líneas a mis amigos que publican sus trabajos por este portal.

Pasajeras y pasajeros del sur todos: es difícil lograr un trabajo de publicaciones colectivas ya sea en un espacio físico o virtual, el egocentrismo de los escritores y escritoras, los ritmos de redacción de cada demiurgo, los estilos de expresión de cada autor pueden ser limitantes. Pero no es el caso de pasajerosdelsur.wordpress.com, de alguna forma se ha logrado combinar perfiles individuales de escritura bajo ciertos parámetros obteniendo una bella unión de criterios.

La variedad de estilos de redacción presentes en los textos de blogs colectivos es la característica que más los diferencian de los blogs personales, porque aunque un escritor transite por la perenne invención de su forma de escribir, siempre existirán en él elementos personales que nunca desaparecerán.

Pasajerosdelsur.wordpress.com, es atractivo para los lectores que acceden a los trabajos que se publican, y es por esa diversidad de estilos de redacción con los que se encuentran cada vez que abren el blog, sumemos a lo anterior que no es un espacio exclusivo paro un pequeño grupo, siempre aparecen trabajos de nuevos escritores, que alimentan el blog, además de los que escriben frecuentemente.

Para entender este blog hay preguntarse ¿Qué es un Pasajero del Sur? Es todo aquel hombre o mujer, escritora o no que desde sus posibilidades busca la utopía de un mundo cada vez más humano, más parecido al vivir viendo que merecemos, es un sueño y realidad, o una realidad soñada creándose, y muchas cosas más.

pasajerosdelsur.wordpress.com, es un espacio para escribir, para recordar, para crear en colectivo, es el blanco infinito de una hoja de papel que tenemos que llenar escribiendo con ganas de vivir y no con miedo a la muerte.   

Con respeto y admiración su colega bloguero, Álvaro Samuel.

Venezuela, Barinas 7 de julio 2016.

alvaro.samuel1984@hotmail.com

latrincheranoticias.wordpress.com

ENTRE LIBROS: Los hijos de Israel y Rosa la piñata

Hay momentos en los que busco lecturas cortas, en especial narrativa para descansar un poco del trabajo que cuesta hacer un ENTRE LIBROS semanal, porque siempre me obligo al momento de leer los libros que comento a ir más allá de una simple lectura, intento ver los detalles importantes, las ideas importantes –lo cual me desgasta, sin incluir las tareas del trabajo con el que me gano la vida- para escribir la opinión literaria más acertada de acuerdo a mis capacidades.

Los libros de cuentos y crónicas cortas son mi elección cuando me encuentro agotado, por eso me dedique a disfrutar dos libros que se pueden leer en un día fácilmente por la poca cantidad de páginas que contiene su geografía, y al principio no le preste mucha atención pero me di cuenta lo llamativo que es la historia de fondo de ambos y la forman en que la narran.

El primero libro es del escritor Geyser López (Caracas, 1980), el cual en 2009 obtiene el segundo lugar en el certamen poético Alfonsina Storni, y con el libro Los hijos de Israel gana el premio para Autores Inéditos de Monte Ávila Editores 2009, mención Narrativa. Eduardo Febres (Caracas, 1983), con el libro Rosa la piñata, resulto uno de los ganadores del V Concurso para las obras Inéditas 2007 de Monte Ávila Editores Latinoamérica, mención Narrativa.

Ambas obra forman parte de la Colección Las formas del fuego, y de ambas no pude separarme hasta que termine la última página, pero como fueron tomadas como lecturas relajantes no tuve la misma rigidez al momento de hacer las notas que siempre hago cuando me propongo hacer un ENTRE LIBROS. Bueno lectoras y lectores de mis trabajos aquí les dejo mi opinión sobre los dos libros, espero la disfruten y salgan a comprar ambas obras en alguna de las Librerías del Sur, no gastaran ni treinta bolívares y gozarán un montón.

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   En el anterior ENTRE LIBROS afirme que no entiendo a las personas de clase media que se van de Venezuela o de cualquier país en busca del sueño o pesadilla americano, y lo reafirmo en esta nueva opinión literaria después de leer Los hijos de Israel, es que gracias a la experiencia vivida en carne propia por Geyser López como inmigrante ilegal en los Estados Unidos tiene con que darnos a conocer lo difícil de esa vida.

La riqueza en recursos narrativos de la obra es envidiable, Geyser utilizó su imaginación para crear a través de crónicas, cartas, autobiografías y el género periodístico de la entrevista, con uso mayoritario del narrador en tercera persona, las condiciones para entender la experiencia de Zapatico, un latino pobre que logra sortear todas las barreras que existen para lograr vivir-sufrir en los EEUU.

En un capítulo se juega con los tiempos de la tradicional narrativa autobiográfica (pasado, presente, futuro), empezado la narración desde el quiere ser, el que es y el que fue, donde las ideas en cada párrafo tienen mucho de poesía para suavizar la cruel realidad. Verbigracia:

“¿Quién fui? Para cerrar mis pequeñas memorias quiero liberar con toda la honestidad que puedo, que fui un joven totalmente acomplejado e inconforme. Inconforme con todo lo que me rodeaba, con mis amistades, con el lugar donde crecí. Acomplejado de no vivir la vida que tanto quería vivía en un laberinto de calles de tierra y de insatisfacciones. La primera vez que llegué a Nicaragua, después de tantos años, amigos míos, recordé las palabras de nuestro gran Rubén Darío. Entendí por qué dijo que «si la patria es pequeña, uno grande la sueña»…” (En alguna página del libro Los hijos de Israel).

Desde mi condición de comunicador social vi con agrado como el escritor Geyser López utilizó como herramienta literaria el género de la entrevista, combinándolo con un excelente narrador en tercera persona para logra un capítulo de la obra que tiene las cualidades de lo que es para mí un periodismo-literario, obteniendo un nuevo sabor que rompe con la monotonía que se venía haciendo constante en los capítulos anteriores.

Solo una cosa me parece innecesaria en todo el libro de Geyser López Los hijos de Israel, y es un párrafo cuya utilidad narrativa es nula desde mi punto de vista, dicho párrafo funge como una explicación de la obra, aunque no necesita de eso porque la obra es transparente, el párrafo dice lo siguiente:

“Los relatos presentados obedecen a una misma tendencia. La falta de oportunidades locales obliga ampliar a un individuo su radio coyuntural. Visto de alguna manera… Un inmigrante debe su exilio a motivos tan diversos que sería más que imposibles resumirlas en pocas líneas. No obstante, los casos anteriores ofrecen, a manera de compendio, una visión general de la problemática…” (En alguna página del libro Los hijos de Israel).

Pude darme cuenta del conocimiento sobre la literatura que tiene López, citando a varios poetas por ejemplo a Rubén Darío, pero también un fragmento de la obra de teatro de Abdala del apóstol de la independencia de Cuba José Martí, como otras citas de obras literarias que se deben encontrar regadas en los textos y que no logre notar.

El tomarse la molestia de realizar una fotografía amplia del problema de la inmigración desde diferentes experiencias, no solo desde el latino hace del libro una obra completa e interesante para leer. Vaya mi respeto y admiración al escritor Geyser López por su agradable obra Los hijos de Israel.

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Rosa la piñata, de Eduardo Febres es como conversar en la esquina de la calle con un pana que tienes años sin ver, y recordar todas esas primeras veces que uno guardo en el baúl de los recuerdos más viejos de nuestra etapa de adolescente, y a la vez también es un viaje por experiencias de otros.

Me ocurrió algo muy cómico, leyendo el libro viaje un rato en el tiempo cuando llegue a ciertos párrafos, espero estimados lectores que no se rían de mi por la cita que voy a hacer, con la cual se me caerá la cédula:

“También había una comiquita japonesa que veíamos siempre, sobre una huérfana de quince años, castrada, que amaba a escondidas hombres a los que les ocurrían desgracias. Y nos burlábamos de Rosa cuando lloraba por las desgracias. Como el día en que uno de los amantes iba con su caballo, lo agarraba una trampa de cacería, el caballo se caía, y el amante caía y sangraba, y se moría. Ella lloraba y nosotros imitábamos a la huérfana, gritando ¡Anthony! ¡Anthony! Bueno, en verdad tú eras mi hermanito, y tú hacías casi todo  lo que yo hacía. ¿Pero nos metíamos con Rosa o no? Eso es lo que digo hermano. Morbo”. (En alguna página del libro Rosa la Piñata).

 La organización interna de los textos en el libro es similar al de Los hijos de Israel, una serie de historias breves con elementos narrativos como las cartas, con lenguajes callejeros comunes que termina con una historia más larga que las anteriores. Grandes rasgos diferencian un libro de otro, porque en el caso del trabajo de Febres no se tratan de experiencias ajenas a nuestro ambiente como es el caso del libro de Geyser López, Febres nos lleva a historias que les pudieron pasar a cualquier lectora o lector adulto, incluso a él mismo.

Entre las características que, más resalto de la narrativa de Febres se encuentra un lenguaje soez y callejero –característico de la juventud, sin ofender- que hace de la lectura llamativa para los jóvenes, además de un juego con lo erótico que me agrado desde un principio logrando engancharme, donde se cuentan esas cosas que nos suceden cuando empezamos a desarrollar siempre narradas con mucho humor y picardía.

No todos los textos del libro me agradaron, algunos, un par cuando mucho me parecen flojos, aunque puede ser que yo no tenga afinidad con ese tipo de experiencias narradas en esos casos, por supuesto siguiendo las nuevas reglas de ENTRE LIBROS no comentare cual texto del libro no me gusto eso tendrán que descubrirlo leyendo Rosa la piñata.

Hay unos juegos literarios en la narrativa de Febres muy particulares que lograron cautivarme, como por ejemplo el que realiza mediante una carta que le envía un hijo a su madre donde se encuentra un buen análisis filosófico-sociológico de la masturbación, la paja, o los que prefieren el termino técnico: la onanimia, donde toma el discurso común del pueblo le pone su toque literario que lo embellece para que no llegue a ser vulgar. ¡Cosa más grande caballero!

Otro juego que es cliché en el cine, pero que no había visto con anterioridad en mis lecturas es el que desarrolla Febres en otro texto, donde nos introduce en una simple y a la vez interesante consulta entre un paciente y su psicólogo, convirtiendo el lugar común en un espacio llamativo para el lector. Como ese podría dar más ejemplos de la capacidad de escritor que tiene Eduardo Febres, cosa que no hare para que este ENTRE LIBROS cumpla el objetivo: que el lector de estas líneas lea el libro Rosa la piñata.

Ahora que lo pienso bien Febres logro algo en mí al momento de leer Rosa la piñata, que espero lo logre también con ustedes amigas y amigos. Durante toda la lectura fui un espía de las vidas ajenas y a la vez propias, me sentí un personaje silencioso del libro. Creo que todas las lectoras y lectores adictos a la narrativa ya sean cuentos o novelas, somos personajes silenciosos de los libros que leemos, las sentimos porque de alguna manera buscamos consciente o inconscientemente la forma de ser los narradores y los protagonistas de las historias.

Álvaro Samuel. Venezuela, Barinas 4 de julio 2016.

alvaro.samuel1984@hotmail.com

latrincheranoticias.wordpress.com

 

EN UNA CUARTILLA: Dos temas y tres ideas III

Por: Álvaro Samuel.

latrincheranoticias.wordpress.com

El trabajo del escritor que hace crítica literaria no es ser un dictador del gusto artístico, es más bien invitar a la aventura de leer las obras que se escriben cada día en la Revolución de los Libro que estamos viviendo. Me asombro al vislumbrar la cantidad de obras que se publican hoy en día y la cantidad de nuevos autores que se están dando a conocer a través de sus publicaciones ya sean físicas o digitales como esta breve opinión.

La crítica de arte es necesaria en la música, en la danza, en el teatro, en las artes plásticas y más aún en la literatura, porque la palabra es uno de los mejores medios para hacer un registro de lo que hemos creado, y como he dicho en otro texto la crítica de arte es buena aunque hablemos mal de los demiurgos, digo esto porque lo que no se escribe no se recuerda, y lo que no se recuerda no existirá para la siguiente generación.

En el tiempo que llevo haciendo mis opiniones literarias ENTRE LIBROS tengo la manía de obligarme a hacer lecturas más profundas tratando de ver los pequeños detalles de los libros que leo, tratar de entender el mensaje que el escritor quiso dejar en su obra, y también sentir al escritor o escritora desde lo que escribe. Esas tareas que  me  impongo como aprendiz de crítico literario me han llevado a mantener con más dificultad el objetivo de leer literatura de cualquier tipo: disfrutarla.

Les comento algo que me está sucediendo con un libro que estoy leyendo desde hace dos días, Fumando espero del escritor cubano Jorge Ángel Pérez, estoy más ciego que una vidente que aparece en la obra, no logro leer nada de las obligaciones que me impongo al enfrentarme a una nueva lectura, y eso me atrae más al texto de Jorge Ángel Pérez. Hacer crítica literaria es un reto entre mi capacidad de opinión y la obra que este leyendo, es un placentero oficio.

Había algo de lo cual no me había percatado, y gracias al trabajo de escribir esta cuartilla me he dado cuenta, desde que empecé a escribir opiniones literarias no he perdido la oportunidad de promocionar la libros en cualquier trabajo que escriba, verbigracia el párrafo anterior.

Así como existe el día y la noche, la revolución de los libros que estamos viviendo necesita de los críticos literarios, es que hay tantos libros por leer y se siguen escribiendo tantos libros que un ejército de críticos no se da abasto, la tarea es dura y se necesitan muchas manos.

#EntreLibros: Independencia, soberanía y justicia social en el pensamiento del Libertador Simón Bolívar

Vladimir Acosta

Descárgalo aquí

Existen libros que disfrutamos tanto que no queremos terminar nunca, donde saboreamos cada frase, cada palabra que no conocemos, su poética, y más que eso sentimos que no es una simple lectura, que son conversaciones donde recibes consejos de los escritores.

Hay plumas que no escriben textos bellos, hacen obras de arte con las palabras, y uno no puede dejar de releer sus obras, sin dejar de sentir admiración hacia ellas, y hasta tratamos de copiar –voluntaria o involuntariamente- sus sistemas estructurales.

En un viaje reciente que hice a Caracas, visité una Librería del Sur y compré el libro Independencia, soberanía y justicia social en el pensamiento del Libertador Simón Bolívar, donde el escritor Vladimir Acosta compiló y comentó cada documento presente en la obra.

Yo no soy quién para hacer una opinión de los documentos de El Libertador Simón Bolívar, por eso mi lectura se basó solo en el placer que nos da leer las cartas y discursos del Libertador de América. Lo que sí busqué es ver si los comentarios de V. Acosta estaban sincronizados con los míos y sin querer escribí algunas notas -simples y posiblemente conocidas- que compartiré en este ENTRE LIBROS.

Los comentarios sobre los textos del Libertador presentes en el trabajo se basan en el contexto histórico-sociológico de su creación, no en la transcripción del Libertador, cosa que me hubiera agradado mucho, aunque es innegable que me encantaron cada una de las acotaciones realizadas por Vladimir Acosta. Esa variante de los comentarios rompe con el estilo de los libros compilatorios de documentos del Libertador, donde se recopilan los trabajos, dejándolos huérfanos de información general que ubiquen al lector en el tejido histórico de esas pulcras obras.

Los hombres de carácter firme y de ideas construidas como el Libertador Simón Bolívar, no dejan de luchar en contra de todas la dificultades para lograr sus metas, una de esas metas que tenía el libertador era la unión de los pueblos oprimidos por el imperio español en una Revolución Continental, un ejemplo de ese carácter es la siguiente frase del discurso dado ante la Sociedad Patriótica de Caracas, el 4 de julio de 1811:

“Pongamos sin temor la piedra fundamental de la libertad suramericana: vacilar es perdernos”.

Y esta otra:

“Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria”.

El discurso alegórico tiene tanto vuelo en la pluma del Libertador que por momentos dudé si destacar una imagen de otra, porque los documentos enteros son obras poéticas de valor incalculable, verbigracia:

“El velo se ha rasgado, ya hemos visto la luz y se nos quiere volver a las tinieblas, se han roto las cadenas; ya hemos sido libres y nuestros enemigos pretenden de nuevo esclavizarnos. Por lo tanto, la América combate con despecho, y rara vez la desesperación no ha arrastrado tras sí la victoria”.

También tenemos el siguiente ejemplo presente en el Discurso de Angostura, el 15 de febrero de 1819:

“…Volando por entre las próximas edades, mi imaginación se fija en los siglos futuros, y observando desde allá, con admiración y pasmo, la prosperidad, el esplendor, la vida que ha recibido esta vasta región, me siento arrebatado y parece que ya la veo en el corazón del universo…”

De los textos publicados en el libro de Vladimir Acosta uno de los que más me llenó espiritualmente como no me había pasado hace algún tiempo fue el que Bolívar nos entregó en la inauguración del Congreso de Angostura, Las ideas tan claras y con esa poética con que fueron combinadas me hacen desear poder viajar en el tiempo y escuchar ese discurso en vivo.

La selección de documentos y discursos es muy completa a pesar de lo reducida, encontramos una selección de temas que siembran interés de lectura.

Al momento de leer las cartas del Libertador para el Agente de los Estados Unidos de la América del Norte, Bautista Irvine sentí una gran paciencia y práctica política por el padre de la patria, es que B. Irvine me parecía demasiado fastidioso y hasta abusivo en sus peticiones con respectos a los barcos Tigre y Libertad.

Dos cuartillas no son suficientes para exponer todo el arte que conforma la prosa del Libertador, es como “querer mostrar la belleza del fondo del mar con una gota de agua traída de allí”, es necesario sumergirse en ese mar para poder ver medianamente bien la profundidad de su belleza.

Para finalizar esta breve opinión sobre el libro Independencia, soberanía y justicia social en el pensamiento del Libertador Simón Bolívar, recuerdo a los que quedaron decepcionados con mis opiniones, que mi lectura de este libro fue de placer, porque para hacer una interpretación de la poética de Bolívar hay que tener los conocimientos bien puestos.

#EnUnaCuartilla: Sin título

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Buscando respuestas…

1. ¿Sera qué la raza humana se puede definir y enmarcar como lo hacemos con las fotografías familiares?

2. Es extraño cuando uno se encuentra en un estado creativo y de paz que no tiene siempre y los amigos te preguntan: ¿te sientes bien, te veo mal? Esa pregunta parece necia, pero me pone a cavilar.

3. ¿Qué es estar bien? ¿Tener salud y poder tener todo lo que creemos necesitar y seguir deseando más? ¿Qué es estar mal? ¿No encajar en los estándares morales, sociales, económicos y materialistas de los que se creen con derecho de juzgar?

4. Siempre he pensado que cada quién tiene la vida que lucha, y no creo que se trate de tener más o menos dinero, una casa propia o vivir en una residencia, tener dos televisores o no tener ninguno. El gran enigma puede ser si nos vemos libres o esclavos de lo que piensen los otros.

5. No existe un molde al cual debemos entrar si queremos definirnos como individualidad, colectivo o nación. En América Latina somos una mezcla de indios, africanos y españoles, una mezcla hermosa, pero eso todavía no alcanza a definirnos.

6. Lo transversal de los hombres y mujeres es la capacidad que tenemos para evolucionar, no somos seres sedentarios, la historia nos lo grita todos los días. En esa búsqueda de progreso solemos inventar nuevas formas de gobernarnos, de vernos, de tratarnos: no siempre de la manera más justa para todos.

7. Algunos hombres y pueblos hemos imitado tanto que nos da miedo ser nosotros, preferimos ser un vago reflejo de los otros que nos dice que estamos mal.

8. Uno siempre buscando respuesta consigue más preguntas, y ahora dejo la siguiente incógnita para que respondamos en colectivo: ¿Cómo es ese nosotros nuestro americano?

¿Cómo caminar al porvenir?

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Esta imagen fue tomada de aquí…

En Nuestra Casa lo vidrios rotos de la sala no son un defecto. Sobre habitada y con goteras las paredes se encuentran carcomidas ¿cuántos trabajaron los otros por Nuestra Casa? las tuberías están rotas, se han robado la comida.

Es pequeña en un espacio grande, Nuestra Casa es un lugar improvisado.

Las sociedades de nuestro joven continente fueron diseñadas a imagen y semejanza de la óptica occidental. Las formas arquitectónicas de nuestras ciudades guardan un gen eurocéntrico. No se parecen a nosotros, pero el asunto va más allá: un problema profundo y complejo que forma parte de nuestra herencia.

En estas condiciones se manifiesta una disputa constante de subjetividades. En espacios y tiempos distintos, obedeciendo a intereses supranacionales; y ese es el escenario de la confrontación: un espacio dispuesto por el enemigo con su propio lenguaje;

¿quién ganará o mejor dicho, quién llevará la ventaja?

Nuestra Casa camina deforme, es un pie de atleta con zapatillas de ballet, esta es la verdad de la Casa, y podemos verla en cualquier parque, avenida, calle y plaza. Cuando encontramos una isla en la avenida o en la acera a un árbol que crece y estira sus raíces, acabando con el lugar y que se hace un peligro para la multitud, es una muestra de la improvisación a gran escala que nos ha caracterizado ¿se nos olvidó que un árbol crecerá con poderosas raíces que necesitan espacio? Esos lugares deben ser pensados.

Esta forma —desplanificada— de hacer el mundo, fue la herencia que nos dejaron.

Deformaciones estructurales que en este momento hacen mella, revelan la falta de asesoría técnica, la carencia de administración y seriedad que a su vez muestran la necesidad de planificación y proyección en el mediano y largo plazo de nuestra sociedad.

Si un caso tan simple como el ornamento de una ciudad a nivel micro carece de un mínimo de planificación ¿qué es lo que se puede esperar de Nuestra Casa?

Sobre habitar un espacio no es un defecto, es una carencia de percepción y de horizonte, la desplanificación a gran escala es el producto de décadas de desidia por parte de gobiernos populistas y reformistas, que carecieron siempre de la intención de un proyecto país. Además no es un acto involuntario, es un acto inducido; cuando mantienes a una población desplanificada dicha sociedad a de hacerse esclava de sí misma, como la familia que se masifica en los hijos que le exigirán el doble de comida, el doble de cuidado, el doble de cobijo.

Es más fácil dominar a la multitud cuando se encuentra dispersa, en la incertidumbre de lo que vendrá, carente de iniciativa y llena de temores inducidos que solo contribuyen a su continuo subyugamiento.

Nunca se pensó en una ciudad para ser habitada, para todos, más bien se pensó en la mala imitación de estereotipos occidentales que deformaron y deforman al ciudadano, además de los fenómenos globales que hacen perdernos en una burbuja ajena.

La planificación —como instrumento— es de los grandes aportes del pensamiento a la humanidad, tratándose esto no de la imitación de estándares occidentales, más bien trátese de la toma de herramientas útiles, como decía el poeta salvadoreño Roque Dalton “la asimilación crítica de la tradición cultural de la humanidad…”

Si hay que ver a través de la historia es por nuestro propio crecimiento equilibrado, pero esta idea solo puede concebirse en una sociedad con individuos que posean y practiquen Ideas de Avanzada.

¿Quiénes son esos individuos? la gente en unidad, comprendiéndose como un gran sujeto de transformación que asume lo que tiene en frente y quiere cambiarlo, el pueblo trabajando en su conjunto y no la docena de privilegiados que pueden modificar a su antojo Nuestra Casa.

En este escenario, es deber colectivo emanciparse, asumiendo Ideas de Avanzada, estas ideas son universales y deben ser acorde a los tiempos, con vista al futuro.

¿Cómo caminar al porvenir si no es desde la práctica de un método sistemático de planificación y dirección para la conducción y organización de nuestra casa? solo podríamos llevar a buen termino nuestro objetivo de una sociedad más justa pensándonos, organizándonos; lo contrario será demagogia y voluntarismo, reforzando la idea de una sociedad improvisada.

Ver Nuestra Casa en su justa dimensión es salir de la trampa histórica. Mirarla y pensarla más allá, para hacerla a nuestra imagen y semejanza.

#EntreLibros / José Miguel Méndez Crespo

Chemi

Otro creador Condenado a imaginar…

En un encuentro de jóvenes escritores conocí al poeta José M. Méndez C.

Pude cruzar palabras con él, y de inmediato me di cuenta de la capacidad expresiva que tiene al momento de iniciar una conversación, escuché varios de sus poemas en el recital colectivo que se regalaron los poetas y debo decir que me dio envidia la calidad de sus textos, ya que nunca he sido bueno para escribir poemas.

José M. Méndez C. vive en Barquisimeto, es miembro del colectivo El Cuarto de los Duendes, también es administrador del blog: http://condenadosaimaginar.blogspot.com/, el cual invito a visitar.

De este espacio digital extraje varios de sus trabajos que me llamaron la atención y utilice para mi opinión literaria de la semana: De ninfómanas y herrerías; El Selfie; La inquietud poética en el ocaso larense y el tiempo.

Con solo leer los textos una vez me di cuenta del pluriestilo de redacción que tiene este joven poeta larense. Tres estilos diferentes noté en los diferentes trabajos que pude leer: un estilo urbano, otro técnico y uno poético.

En el cuento  De ninfómanas y herrerías, encontramos un estilo de redacción urbano que por experiencia sé que llega a un sector de la población juvenil de difícil acceso para la literatura. El ritmo de la historia, conjuntamente con la selección de las expresiones precisas, me mantuvo siempre alerta y hasta varias carcajadas me sacó por las ocurrencias que cuenta el poeta, un modelo de ello es la siguiente idea:

Yo le conté a papá la historia de María; le decían la leona tragatoboganes, porque en el barrio era famosísima. Todos mis panas la conocían por su furor y entrega maniática para el sexo, lo raro es que los chicos del barrio compartían sus experiencias en largos chismes y travesuras de la tragatoboganes, El Cara é machete, Eliécer y Yilber, hacían comentarios como que la tipa apretaba más que la liga de un bollito, que su sexo olía a paraíso bíblico de los cielos y que, además, sabía afinar el cuatro…

La inquietud poética en el ocaso larense y el tiempo es un trabajo corto cargado de bellas imágenes poéticas, en sus líneas se puede ver al poeta fluir de entre las palabra, resaltando siempre elementos presentes en la vida barquisimetana y larense, como cuando escribe, “el pajarito San José despega danzarín al viento en los valles de Quíbor”.

El texto empieza con una frase que tiene una fuerza magnética, y cierra con la siguiente frase avasallante que dice mucho del talento de este joven:

Lara, Poetas ya sucumbidos en paraíso, vengan a mi ventana dejen que cante el duende, que cante y que la poesía larense recorte la fuente del turbio y nos persignemos el don glorioso de santidad y firmemos en nuestro epígrafe, amén…

De los textos leídos el que más me impresionó por la calidad técnica de redacción, por la investigación que debió hacer para llegar al análisis que nos presenta, por la capacidad de trabajar un tema simple a primera vista y profundizarlo de tal manera que uno queda sorprendido, hablo del análisis El Selfie, que es el más extenso que conseguí en su blog.

Siendo sincero no conocía la complejidad del fenómeno “selfie”, y más aún ignoraba por completo la carga alienante que contiene esa práctica tan común en los niños, jóvenes y adultos.

A diferencia de los trabajos anteriormente mencionados del joven escritor barquisimetano en El Selfie no subrayé ninguna idea, me parece que a nivel general cada línea y palabra se complementan, salvo algunas ideas que yo omitiría y el trabajo seguirá teniendo la misma fuerza.

José Miguel Méndez Crespo es un duende escritor en toda la extensión y concepción de la palabra, porque busca en cada trabajo evolucionar, llevar sus creaciones a niveles superiores de expresión, hacer de la acción de escribir un arte, presta atención a los consejos de sus compañeros, intenta llegar a todos los tipos de lectores desde diferentes estilos de redacción, por esto y más forma parte de los representantes de la nueva generación de poetas larenses. Es una de sus mejores plumas.

Habitación 9

Nuestro querido Pasajero del Sur Chato Fréitez Ulianov mejor conocido en la simulación social como Warner González, ganó el I Concurso de Literatura Erótica de La Fundación Editorial El perro y la rana y le editaron este hermoso libro.

Habitación 9 es un destello, una potencia narrativa que nos muestra el erotismo visto desde la enumeración de la cultura popular. Una propuesta discursiva ineludible en estos momentos de tanto culto fatuo al cuerpo.

Aquí hay cuerpos también, vistos desde la hermosura, la lucidez y sobre todo la autenticidad. Y lo que es mejor aún, no solo hay cuerpos de mujeres fetichizadas, sino de hombres. Pura humanidad, pues.

Que se lo disfruten, está regalao en la web de esta editorial cargada de futuro.

#EnUnaCuartilla / Jugando al espía

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Las manifestaciones artísticas de cualquier tipo alimentan el espíritu, nuestro pueblo venezolano lleva la cultura del arte fluyendo por sus venas, a donde posemos las miradas encontramos muestras de ello: un grafiti, un poema, un niño elevando un papayo.

Me he vuelto un espía entre la hegemonía cultural capitalista y la rutina diaria de la ciudad para notar la cultura artística que ocurre a cada segundo. En una escuela de Barinas diez niñas practicaban la danza del “Manduco” en medio de la cancha; unos niños a los cuales les hice un cuenta cuento me pedían más historias de las que llevaba preparadas.

En un salón de la Universidad Bolivariana de Venezuela, tres amigas poetas y un compañero del arte practicaban una obra de teatro que presentaran en el día internacional del teatro, y en medio del ensayo un niño de seis años llamado Manuel jugaba a ser actor y conocía de memoria todos los diálogos.

Las rutinas diarias de trabajo nos cansan, a veces nos encierran en un círculo vicioso de no existencia. Como pueblo somos adictos al arte, ¿quién no se entretiene con una presentación del circo urbano mientras espera la luz verde del semáforo?

La historia de nuestro pueblo está llena de poetas, novelista, cronistas, actores de teatro y cine, músicos, artistas plásticos, etc. En Venezuela todos somos creadores de arte sin darnos cuenta. ¿Acaso no es creadora la abuela que borda la ropa de los nietos?

Dicen algunos que “los que se dedican al arte viven en un mundo de fantasía”, y en cierto modo es así, imaginamos mundos que no existen: pero con cada palabra, con cada pincelada, con cada presentación teatral, con un baile de joropo nos acercamos un poco al mundo donde el dinero y la muerte no sean los mayores miedos y males de la humanidad.

Se puede vivir sin leer libros, sin ver una obra de teatro, sin visitar un museo, pero no se puede vivir sin consumir alguna muestra de arte urbano, campesino, aborigen o de cualquier índole. Todos disfrutamos de algunas manifestaciones artísticas, y al mismo tiempo somos arte sin darnos cuenta.

¿Es que acaso vivir no es un arte?