TRABAJADORES DE LA COMUNICACIÓN (APUNTES)

Por: Álvaro Samuel.

latrincheranoticias.wordpress.com

I

El trabajador de la comunicación en Venezuela debe enfrentarse con la dictadura del quince y último que lo hace un sirviente del dueño del medio donde trabaja, sumando la guerra económica e inflacionaria que cada vez deja el bolsillo vacío más rápido, y si ella o él no trabajan para el Estado la empresa de hacer un trabajo científico comunicacional serio se vuelve aun más cuesta arriba, pero con todo eso la guerra de ideas se esta librando y el imperio tiembla cuando un joven toma lápiz y papel para hacer realidad una comunicación liberadora en Revolución.

II

Para hacer un trabajo comunicacional de calidad científica es importante tener los medios, herramientas de comunicación, sin olvidar fondos económicos, pero la realidad es que todo lo arriba expuesto es utilizado en Venezuela para la producción de una “comunicación” burguesalienantesclavizante, mientras los que quieren hacer un cambio los pocos recursos que tienen los consiguieron con magia, y con todo eso la creatividad se hace presente para redescubrir, mejor dicho descubrir lo que llamamos COMUNICACIÓN, a la cual intentamos ponerle el apellido REVOLUCIONARIA.

III

Dentro del grupo de los trabajadores de la comunicación se encuentran los que están claros del poder que tienen en sus manos, y los que ignoran la gran responsabilidad que tienen sobre sus hombros. El poder de escribir el acontecer noticioso actual, es decir lo que se recordará dentro de veinte, treinta y más años lo tienen los trabajadores de la comunicación que laboran para algún medio de información, ya sea tradicional, alternativo o comunitario. El ejercicio inconsciente del periodismo es un error que no se debe cometer, una falta de respeto al poder demiurgocompiladorhistóricolectivo que es el periodismo.

IV

Todo trabajador de la comunicación esclavizado a un quince y último forma parte del proletariado, no importa si labora en el canal de televisión privado con más audiencia en el país, o si se presenta todos los días en el noticiero del medio día con su mejor traje y su mejor corbata, seguirá siendo un proletario, ni en el país de las maravillas la clase burguesa dejará que un pobre diablo con título de comunicador social forme parte de su clase. Al final los trabajadores de la incomunicación desclasados son los que más trabajan por el desperiodismo burgués que deforma la historia, para jamás ser aceptados por sus explotadores.

V

Con el mayor respeto a todas las y los trabajadores de la comunicación comparto una pequeña y atrevida visión de lo que debería ser la empresa que deseamos llevar acabo. El trabajo comunicacional debe ser liberador para el que lo hace y el que lo consume, que es un mismo ser; debe estar por encima de las reglas burguesas que limitan la comunicación; no debe estar sometido a un quince y último; debe transformar las escuelas de comunicación que solo están graduando redactores y no comunicadores; debe realizarse desde todos los espacio como las fabricas, consejos comunales, comunas, desde el parque o desde una oficina, entre otras; debe ser socialista, comunista, chavista, guevarista, fidelista pero no debe seguir siendo capitalista. Todo lo demás que debe ser agréguenlo ustedes.

#Alternativa21 #NuevosRetosNuevosRostros

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Es tiempo de dibujar nuestro porvenir. Construir una nueva universidad donde confluyan distintas formas de pensamiento. Nuestras casas de estudios debe convertirse en espacios vivos con el encuentro permanente de todas y todos, como un pequeño país en movimiento, repleto de esperanza, desarrollo y progreso.

Porque el único objetivo político del corazón es la felicidad, la dignidad.

Entendemos que Nuevos Retos comprenden Nuevos Rostros, discursos y prácticas, porque un ejercicio renovado de construcción colectiva solo puede nacer al calor de las necesidades del presente.

Entendemos que es un trabajo de toda la comunidad universitaria barinesa: la unión necesaria para construir lo nuevo, para construir el futuro que todas y todos nos merecemos.

Construyamos junt@s. Es deber de cada uno, de cada una, conectarnos con la realidad de la ciudad, del estado, del país y del mundo. Caminemos hacia un horizonte amplio de esperanza, en un proyecto común, de largo aliento, desde los actores sociales más importantes para hacer país: la universidad y sus futuros profesionales.

Construyamos una alternativa organizacional; un poderoso tejido social estudiantil que convoque a la mayor cantidad de estudiantes posibles, creando una nueva forma de concebir el poder y la política; consolidemos un activo movimiento de pensamiento crítico (descolonial, bolivariano, feminista, ecológico, científico, pedagógico, cultural, atento a las luchas de la sexo-diversidad), un organizado equipo contralor de las políticas universitarias, conformando de esta manera una Nueva Cultura Universitaria que nos enseñe a creer en lo posible, en  nuevos liderazgos colectivos con la participación de todas y todos en una universidad llena de potencialidades hechas práctica, un espacio en el cual podamos hacer vida universitaria en actividades de distinto tipo, para todas las especialidades y carreras, una universidad en donde no haya solo pasillos para transitar sino todo un universo por descubrir y recorrer.

#Alternativa21 #NuevosRetosNuevosRostros

#CrónicasAgroUrbanas: Receta de los comunes

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Surco es una forma de decir verso…

 

Bienvenidas, bienvenidos a #CrónicasAgroUrbanas, hoy prepararemos La receta de los comunes. Por favor despojarse de prejuicios culinarios y demás sinsabores preestablecidos.

Agregue a los hermanos Valladares, dos compas del barrio Mijaguas que iban pendientes de sembrar. Súmele un terreno pagando al lado del río Santo Domingo.

Como toda buena receta de los comunes, échele una pizca de conversa.

Póngale un conflicto: un dueño que se aparece luego de la hazaña de limpiar a punta de machete y escardilla todo el terreno.

Viértale una conversa bien sabrosa de qué hacer con la gente que tiene ganas de sembrar y el dueño que no ha sembrado y reclama su terreno; mezcle laboriosamente mucho del arte de entenderse y resolver.

Es decir, cantidades extraordinarias de política.

Verá cómo empieza a tomar forma la receta de los comunes.

Busque un ingrediente agro urbano, a través de una amiga, un amigo que esté activo con la movida de la comunidad, del territorio.

Cada componente irá tomando forma hasta que encontrará un espacio productivo que celebrará la tierra, así como los hermanos Valladares y el pana dueño del terreno, hoy amigos en la siembra, acompañados en emprendimientos conjuntos, comunes en el fruto del mañana.

 

 

Nota: esta breve y potente fórmula fue copiada directamente de lo real maravilloso que sucede en cada una de nuestras comunidades del país profundo. Se recomienda prepararla constantemente y tendrá nuevos resultados, dignos de revisar, modificar y agregarle lo propio de cada experiencia y así encontrar las mil fórmulas posibles de la receta de los comunes.

Nos vemos en el próximo programa.

Declaración de amor a Colombia

 

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Desde el título se teje el lugar desde el cual me enuncio para trazar estas líneas, es decir: el paisaje de los afectos.

“Declaración de amor a Colombia” sería el nombre que la escritora y crítica de arte argentino-colombiana Marta Traba le daría a uno de sus textos sobre arte contemporáneo; tampoco es casualidad que me acompañe una obra del artista, también colombiano, Omar Rayo.

Las señas de identidad que dimensionan la existencia material de un pueblo son tan complejas como difíciles de tejer en un solo modelo o burdo estereotipo, puesto que los sistemas expresivos de comunidades e individuos son tan numerosos como sus habitantes. Con esto quiero decir que colombianos, como venezolanos y el resto de los latinoamericanos son más que música moderna mezclada con matices de la raíz y mujeres bonitas.

Con esto también quiero decir que Colombia es más que violencia, paramilitarismo, narconovelas y guerra.

Cualquier ejercicio de diagnóstico, lectura o análisis sobre los resultados del plebiscito en el vecino país, no dejaría de ser un lugar común más de opinólogos y referentes de la Globalistán reflexiva que resulta la marea de información que se produce desde todos los espacios, tanto de usuarios de redes sociales —convertidos en los nuevos referentes en el devenir 2.0— como las cadenas de noticias del mundo.

Todos han acudido a señalar a un pueblo que supuestamente ha escogido mal su destino.

Los resultados que recién presenciamos son otro ejemplo del modelo fracasado de la democracia occidental. Una vía expedita para reconocer hasta dónde llega una maquinaria electoral en manos de un sistema construido por la cultura narcoparamilitar y la violencia. Más concretamente: el negocio mundial de la guerra.

La derrota del Si evidencia, revela el resultado concreto de una guerra cultural que emplea el miedo como el arma más poderosa de manipulación ¿Qué esperábamos? El mundo entero está siendo sometido a la mayor guerra psicológica de la historia de Occidente y Colombia no iba a ser la excepción.

Cuando el futuro está en juego y más del 60% del electorado se abstiene, paradójicamente, este sector se convierte en la población que escoge sin escoger, pues esta es víctima de lo que vendría a llamar el teórico Vicente Romano: “la formación de la mentalidad sumisa”; una franja de la población que viene a consumir toda la apología a la subordinación sembrada por la propaganda de guerra, que intimida por un lado, y la propaganda de manipulación y consumo de banalidad que modela indiferentes por el otro.

“La indiferencia legitima las arbitrariedades sociales” diría Pierre Bourdieu.

No es necesario señalar más desafueros en una sociedad tan golpeada y sobre todo tan desconocida por el resto de países del continente como la colombiana. Grandes esfuerzos han realizado nuestros pueblos al no permitir que un conflicto bélico de más de 50 años no se haya extendido más allá de sus fronteras. Y esta hazaña no se ha convertido en información viral; las proezas de los condenados de la tierra nunca ha sido buena publicidad.

Culpar por los resultados a colombianas y colombianos —que ha sido el discurso que pretende imponerse en la llamada opinión pública— vendría a ser el más craso error de interpretación, o mejor dicho, la óptica más conveniente de las élites, esto sería: seguir el relato del poder y los poderosos, como si el problema fuese de las colombianas y los colombianos, que vendría a ser la lógica colonial de: pueblo ignorante como su propio victimario.

Afirmar y hacer coro de esta voz es negar la voluntad de supervivencia que es común a los pueblos, los principios de solidaridad del género humano como ser gregario por biología y signo de especie.

Por otro lado, qué conveniente es culpar a los pueblos por sus desgracias. Siempre hay quien se beneficia de justificar la necesidad de corregir, de mandar, de imponer. Quien no sabe cuidarse así mismo merece tener tutores, policías, guardianes o una potencia extranjera en territorio soberano.

Sería productivo un ejercicio de imaginación ¿Quién estaría dispuesto a asumir semejante tarea o mejor dicho quién está realizando dicha labor? Esto podría coquetear con especulaciones y conspiranoias, como pensar que podría haber un pacto velado de Santos y el establishment para desmovilizar a las FARC-EP.

Uno puede responder a esto como lo hace un amigo: a veces es más descabellado creer que no creer, a fin de cuentas, la guerra nunca ha sido negocio de escépticos.

 

Lo cierto es que sigue el imperativo de estos resultados ¿De quién es la culpa, de quién el problema?  Frente a este tipo de interrogantes desenmarañemos el trago grueso que nos mete a juro la mediática. Bajarle dos. Recordar que nunca ha dejado de ser una disputa entre explotadores y explotados. Está fácil la pregunta, como de selección simple: el sistema es el problema, no la gente. No debemos culpar al pueblo, la culpa es de los poderosos que manejan los hilos de las corporaciones, la narcopolítica y la guerra, todos con caras visibles: desde los operadores internos, con el rostro de Uribe definido y en HD a las contratistas militares, intermediarios del alto nivel de la fuerza armada en la compra de juguetes de guerra y el gobierno estadounidense en forma de bases militares y demás despliegue exógeno.

 

El naciente siglo XXI nos demuestra que la actitud frente a los acontecimientos no puede quedarse en lectura, ejercicio estético-discursivo y diagnóstico, sino saltar frente a ellos y proponer; este territorio es y ha sido un lugar de grandes propuestas y hoy la paz lo exige, como diría el colombiano Orlando Fals Borda “la reconstrucción sociopolítica de Colombia”. Es decir, pensar más allá de Colombia, que vendría a ser reflexionar también en una cuenta que incluye a Venezuela, Ecuador, Panamá y todo lo que una vez fue la Gran Colombia que se abre y continúa hacia el sur y todo lo que se hace forma en la integración latinoamericana y todos los países desde México hasta la Patagonia.

 

Ver los resultados hoy, días después de la resaca espiritual de la derrota —fracaso para todos los ciudadanos de este ancho territorio de paz— nos sacude con la  necesidad irrenunciable que tenemos los pueblos de seguir organizándonos, para insurgir contra los poderosos y asesinos de sueños, insurgir contra los siempre enemigos de la paz.

La brújula histórica sigue marcando horizontes: organización, movilización y conciencia para enfrentar las amenazas que se ciernen sobre el continente, en un accionar desde todos los frentes.

Para ilustrar esta idea me gustaría tomar nuevamente la palabra de Fals Borda:

“…crear, hasta con la música, la literatura y otras artes, los movimientos sociales y políticos desde abajo y desde las periferias, las redes de trabajo y las comunicaciones necesarias, con el fin de seguir desplazando a los obsoletos partidos tradicionales y a los gobernantes centralistas, verticales o mesiánicos donde todavía quedan o aspiren a quedarse. Y sigamos afirmando el avance socialista por la vida, la justicia y el progreso humanista que viene desde el sur con movimientos y gobiernos de nueva estampa…”

 

Esta es mi declaración de amor a Colombia, que en cada acontecimiento se convierte en una banda sonora que nos recuerda e insiste en mostrar la salida de los pueblos de este continente: la creación, la búsqueda de lo genuino, la unión, como la obra de Omar Rayo que acompaña este texto: el agarre, la integración de las partes, un tramado único que entrelaza los cabos sueltos para una obra de arte única.

Esta es mi declaración de amor a Colombia, que no está solo llena de Santander(eres), sino habitada por la vida en cada punto de su geografía. Una afortunada, única e irrenunciable hija de Simón Bolívar.

 

Tomar la iniciativa

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El poema de la praxis, el poema necesario.

 

Desde hace varios meses me rondan dos palabras. Más que rondarme parecen perseguirme. Cuando un pensamiento permanece más de lo debido puede convertirse en obsesión, así que es necesario buscar la forma de hacer catarsis, descargar, limpiar.

Solucionar lo que nos priva es dejar salir aquello que hace ruidos en nuestra mente, o de lo contrario convertirlo en un ejercicio creativo, y de la obsesión — como quien hace malabares con el pensamiento— conseguir algo más práctico, más productivo.

Es decir, transformar lo que nos agobia en un acto de potencia y voluntad.

¿Qué es aquello que termina por hacernos humanos frente a la naturaleza, es decir, capaces de modificar nuestro medio a partir de lo pensado? Pues la acción. La famosa praxis que tanto se repite en el discurso político y en las ciencias sociales.

¿A quién no le ha ocurrido esto que planteo? Más de uno de nosotros es testigo y espectador cercano. Déjenme revelar estas dos palabras, como si les contara qué hice para sacármelas de la cabeza, o mejor dicho, para convertirlas en otro asunto.

Primero escribo la primera palabra en un buscador web. Iniciativa. Encuentro su definición: “proposición o idea para iniciar una cosa”; “capacidad para idear, inventar o emprender”. Define en otra búsqueda: “todo aquello capaz de comenzar el movimiento, el inicio de las cosas”. Sigo buscando: “ser capaz de generar procesos, causas y argumentaciones”.

Tecleo la otra palabra: crisis. “situación grave y decisiva que pone en peligro el desarrollo de un asunto o un proceso”. “Situación difícil de una persona o una cosa”.

Algunos al conocer ciertos conceptos y significados, o lo alimentan con la incertidumbre que los embarga o ven qué hacen, me explico.

Como bien sabemos, hay muchos tipos de individuos, es difícil tanto generalizar como hallarlos a todos. Digamos que algunos simplemente no les interesa la situación, otros pues se quejan o huyen.

También están los que me gustan, aquellos que no les agrada alimentar la miseria sino ahuyentarla, como quien golpea al enemigo en la mandíbula.

Entonces, me propongo no alimentar el fatalismo.

Pienso en alguna mente brillante de la historia, a ver, Albert Einstein ¿Qué habrá dicho el extraordinario físico alemán sobre las crisis?, logro encontrar:

“La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche. Es en la crisis donde nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar “superado”. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones”.

Estoy seguro en que no podré argumentar de mejor forma. Se me ocurren algunas cosas, como por ejemplo: iniciativa y crisis van tomadas de la mano. Ambas deberían ser inseparables; “como agua en el agua”, dice el poeta argentino Jorge Luis Borges.

Se me ocurren más ideas. Aparecen como el pensamiento mismo, es decir, imágenes que vertiginosamente se aproximan una detrás de la otra, como el sonido del tráfico mientras caminamos en la avenida, como el movimiento de los árboles, como las ráfagas de acción en el cine, como al pasar canal tras canal al ver la tele o al revisar con el ratón de la computadora la información que nos llegan en las redes sociales, veo cómo se plasman cientos de palabras, conceptos, frases, discursos, títulos, ideas y propuestas, como todas, difíciles de ordenar.

¿Qué hacer ante la paliza diaria a nuestros sentidos? ¿Cómo podemos decretar—como hace el enemigo— una eventual pérdida si apenas va el primer round, apenas comenzamos a tomar la iniciativa? ¿Cuál tarea será la que nos encomienda el destino que no es más que nuestras esperanzas, motivaciones y demás necesidades concretas frente a esa otra palabra, es decir, crisis?

Estamos ante la necesidad histórica de construir un nuevo relato, un paisaje distinto con el cual vernos como ciudad, como estado, como nación, como sociedad, empezando por trascender el lugar común de nuestra dependencia del rentismo ¿hasta cuándo le echaremos la culpa a este recurso, origen de todas las guerras modernas? preguntarnos ¿dónde están los cientos de profesionales que se han formado los últimos años? ¿Cómo generamos riqueza desde otras áreas? ¿Será tan difícil?

Cabe decir que también con interrogantes podemos construir ese relato del cual hablo, pues sin planteamientos no hay propuestas que valgan.

¿Acaso estamos desprovistos de dibujar porvenir, horizontes y proyectos de largo aliento? Parece idea repetida, más no deja de tener sentido: la tarea es de todos; es responsabilidad de cada uno resignificar la crisis. Reconstruir una nueva hegemonía que llame a consensos y ampliar sectores que simpaticen más allá de la retórica, la demagogia y la improvisación.

Disputar conciencias más allá del panfleto.

Construir país. Pensar en el futuro, pues aunque la historia es nuestra mejor carta no podemos vivir solo de las victorias del pasado, hoy son otras las demandas, repito, repitamos: no podemos vivir de glorias pasadas.

¿Cómo empezar? Entre tantas propuestas, lanzo una: tomar la iniciativa.

Es fácil decirlo, puesto que además se nos presenta una realidad global virulenta que se desplaza a la velocidad de un parpadeo, una crisis planetaria en la cual podemos perdernos de tantas cosas que suceden: crisis migratoria en Europa por las guerras imperialistas en el Mundo Árabe; abandono de la Unión Europea por parte de Gran Bretaña, que asoma el reavivar del nacionalismo extremista; elecciones en los Estados Unidos; golpe de Estado en Brasil; ascenso del neoliberalismo en los países progresistas del continente.

Claro, no todo comprende pesadillas, veamos la paz hecha realidad en Colombia. Después de una profunda crisis bélica de medio siglo ¿acaso no fue resuelta por grandes iniciativas?

Sume usted lo que faltó en esta lista y verá cómo los acontecimientos nos sobrepasan en el tiempo finito de lo humano, más no del colectivo y la herencia de nuestras acciones infinitas, para parafrasear a István Mészaros.

Podemos permanecer por siempre enumerando diagnósticos, propuestas y especulaciones, por ahora nos queda tomar la iniciativa.

 

Miguel Antonio Guevara | miguel.contacto@gmail.com

 

El secuestro de Marx

 

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La primera noche que me encontré en la acera con Carlos Marx, fue en mi segundo año de bachillerato. Después de regresar de clases, Miguel Antonio, mi hermano, sacó un libro enorme, un poco rancio y empolvado. Era El capital; con detenimiento hurgó y se dirigió a mí con serenidad diciendo: si lees esto te regalaré algo.

Recuerdo que las páginas que buscó tenían como título inicial un texto sobre la plusvalía.

Mi primera experiencia de acercamiento a la militancia revolucionaria fue con la juventud comunista, aunque nunca formé parte del partido, llegué a ser un simpatizante de corazón. En varias ocasiones acompañé a mi hermano y a mi amigo Warner a concentraciones y caminatas en defensa de Ilich Ramírez, gritando consignas marxistas-leninistas, además de cargar con el gallito rojo.

Aunque en un principio no comprendía bien el asunto, me parecía un poco raro pero al mismo tiempo me gustaba toda aquella movida y discusiones calurosas.

Carezco de una herencia comunista, marxista, de izquierda: soy revolucionario por azar del destino. Nunca pensé en aspirar a ser un intelectual orgánico, mucho menos en leer y estudiar el marxismo.

Sin embargo, mi madre y mi hermano siempre se encargaron de proveerme de buen capital cultural; mi madre profesora y mi hermano poeta. Fue así como descubrí a Marx: hubo una conspiración silenciosa y alucinante en el espacio/tiempo.

Me causaba curiosidad el barbudo Marx, mi primer contacto con la plusvalía. Me costó un poco comprenderle, pero después de una seria reflexión, aún persisto por seguir entendiéndolo.

Cuando les mostraba el libro a mis amigos, algunos se espantaban, muchos me decían que era difícil leerlo, que estaba loco, que no lograban entender.

Post-adolescencia, intuyo a un Marx que ha secuestrado de la mayorías, detrás de este hombre hay todo una mitología difusa de lo que es, de lo que representa.

He conseguido tal grado de tergiversación del mismo que a veces siento escalofríos.

Marx ha sido secuestrado después de muerto, y existiendo frente a todos y al alcance de todos se nos es arrebatado y desdibujado; es por ello que me dedico a hablar de él.

El marxismo trasciende a la propia ideología, el Marxismo es pensamiento crítico, la categorización de elementos sociales para la contribución del desmontaje de la sociedad capitalista. Esto es: una mariposa azul con bordes negros frente a nosotros, una moneda en la frente, una cortada que sangra, un pestañeo simultáneo en una espiral silenciosa que juega con lo finito.

El pensamiento crítico marxista es uno de los más grandes aportes a la humanidad, debido a que es capaz de desmitificar a la sociedad misma y sus instituciones. Ese barbudo que hablaba varios idiomas, y que dedicó extensas horas de trabajo intelectual en favor de las mayorías, es el Marx que se encuentra triturado y reducido a mera ideología demagógica, politiquera, panfletaria, simplificado, vilipendiado, sub-utilizado en una penosa situación que desmerita su extenso aporte.

Es Marx junto a Friedrich Engels el padre del socialismo científico, del comunismo moderno y del marxismo, con quien publicó varias obras, destacándose entre ellas el Manifiesto del Partido Comunista, que se publicó por primera vez el 21 de febrero de 1848.

Estos dos hombres fueron los mismos capaces de desarmar la anatomía del sistema capitalista que justifica la explotación del hombre por el hombre, planteando la liberación del ser humano en la desvelada lucha de clases, en la necesidad de tomar los medios de producción para su distribución igualitaria en la masa explotada.

Mientras Adán Smith se masturbaba con su mano invisible y Augusto Comte plagiaba a diestra y siniestra, se aceleraba el proceso de industrialización y explotación en Inglaterra, además de la extracción y acumulación de capital traídos de América que precipitaban el desarrollo del sistema capitalista, Marx pensaba en la liberación y en la justa repartición de los panes, nada más cristiano que el pensamiento marxista: una constante en la distribución equitativa de las riquezas, de allí su famoso: “de cada cual según su capacidad, a cada cual según su necesidad”.

Él, que fue capaz de consagrar su vida y negarse a comodidades y privilegios por la emancipación de las mayorías, el Marx soñador, el apasionado, el estratega, el valiente, Marx, el de carne y hueso, no es teoría muerta, es una daga en el espacio/tiempo que baila en la forma del agua, que se muestra en movimiento continuo desde la dialéctica de Heráclito de Efeso.

Una de nuestras labores orgánicas debe ser el seguir acercando a Marx a la gente, y no comerle tamaño a su teoría, que no es estática, al contrario, debe releerse, discutirse, cuestionarse, resignificarse, recategorizarla y practicarla, es decir, contextualizarla desde nuestra lógica, desde nuestros símbolos, rescatando siempre lo que nos sea de utilidad.

Frente a las corporaciones y el neocolonialismo, el latido de Marx sigue vigente estimulando nuestra lucha por la emancipación, que también es un combate por el rescate del mismo Marx y su pensamiento crítico. Rescatemos pues a Marx de su secuestro: el marxismo será ciencia que nos permitirá resignificar el porvenir.

#CrónicasAgroUrbanas | Barinas es la semilla

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JPSUV en el Centro Genético Florentino, Sabaneta, Barinas.

Hoy, mientras transitaba en la ruta hacia el trabajo, pensaba en muchas cosas, por ejemplo, en los grandes procesos de cambio y quiénes—desde diferentes espacios y responsabilidades— cumplieron un rol en dichos eventos de la historia.

Podría enumerar a tantos, a tantas, que este breve espacio no alcanzaría. Cuando uno se ve en esta suerte de “limitaciones” piensa más bien en ir hacia lo concreto, a lo que realiza en el día a día, en mi caso particular: como joven que apuesta a la agricultura urbana.

¿Qué es un joven agrourbano? Entre tantas cosas que vienen a mi cabeza, me atrevo a responder con un ejemplo histórico: el joven agrourbano es a la actual coyuntura lo que fueron esos cientos de chamos que recorrieron Cuba para alfabetizar hasta cada rincón. Así nos resulta el presente, una tarea para construir un nuevo imaginario ya no de aprender a leer y escribir porque ya sabemos, sino formarse para conocer la tierra, la semilla, los diferentes frutos que nos ofrece la Pacha.

He aprendido a lo largo de estos últimos meses, que no estoy ni estamos solos. Somos un colectivo de manos que se encuentra con la tierra. Jóvenes que entienden la importancia estratégica de cambiar la lógica del éxodo a las capitales que tanto daño hizo al aparato productivo del país. Nos encontramos no solo en las necesidades, sino en un mundo de cosas nuevas por aprender.

¿Sabías que la agricultura urbana, por ejemplo es una política del llamado primer mundo? Eso lo aprendí de otros compas que me han enseñado a investigar y estar al día con lo que sucede en materia de agricultura en las ciudades. Francia, Alemania, España y Reino Unido son algunos países que han adelantado las políticas de “techos verdes”, incluso descubrí que hay algo así como “agricultura guerrilla”, que consiste en sembrar en cualquier espacio de tierra que consigamos en la ciudad, por muy pequeño que sea: un balcón, una acera, una isla en la que solo había tierra en medio de un parque; aprovechar cada espacio que puede proveernos tanto alimento como un nuevo paisaje, más humano, más verde, más cerca de la naturaleza.

Hoy puedo nombrar tantos ejemplos de amigos que militaron conmigo en la palabra, en la poesía, ellos decidieron trasladar los poemas, la cultura, la música, a la tierra.

Convirtieron la reflexión en hecho, en práctica.

Dafne ahora está sembrando en algún lugar del piedemonte. Siempre que hablamos me cuenta del daño que causó el monocultivo y me dice: Warner, hay que sembrar diferentes tipos de rubros, es más sano, la tierra se renueva y cuando ves crecer todo tipo de plantas es hermoso.

Karina también se fue con su compañero a labrar la tierra, ahora imaginan un mundo mejor desde su Rayuela, que no es un libro nada más, es un pedacito de tierra que le dará de comer a su familia y sus descendientes.

También está la experiencia de Balsero, que además de soltar la lírica en el hip hop toma el pico y la pala para preparar el tiempo de la semilla.

Como dije en un principio, los ejemplos son innumerables.

Quizá uno no tuvo la fuerza o la luz que ellos tuvieron en esos momentos para entrar en esta filosofía de avanzada y me pregunto qué hacer, qué aportar y cómo; en lo organizativo, en lo político, en lo territorial; labrar la tierra desde otros espacios que no son precisamente en el campo, sino en la ciudad y sus contradicciones, para que las políticas sean más accesibles a todos y exista la posibilidad de darle a conocer a más gente de qué se trata todo esto de la agricultura urbana.

Todavía no termino por definir qué es el joven agrourbano, tal vez pudiera decir qué he visto de la juventud agrourbana en Barinas, en Barinas como semilla, como eje socioproductivo del país.

Esta mañana me llegó a la cabeza (mientras pensaba en escribir esto): Barinas es la semilla. Así, como un motivo, una canción, un poema, interpretar en las tablas del teatro Orlando Araujo, como caminar en el patio socioproductivo de la sala de batalla que está por la comunidad donde vivo.

Pensar en eso es verlos a ellos juntos en la conversa, en el trabajo, en los canteros, es Eluvia con su rastrillo espantando a los perros del huerto comunitario para que no se coman los tomates, pensarlos a todos, a todas es pensar en eso que intento definir como joven agrourbano, es pensar, ver, vivir la realidad e imaginar el porvenir de mi ciudad.

Barinas es la semilla.

#Blogs Pasajeros del Sur

PASAJEROS DEL SUR

Puede resultar para muchos algo egoísta escribir en mi segundo trabajo de la categoría BLOGS sobre uno de los espacios virtuales que tiene el colectivo literario al cual pertenezco, pero no es así, en esta carta voy a desligarme lo que más pueda de la parte afectiva para escribirle unas líneas a mis amigos que publican sus trabajos por este portal.

Pasajeras y pasajeros del sur todos: es difícil lograr un trabajo de publicaciones colectivas ya sea en un espacio físico o virtual, el egocentrismo de los escritores y escritoras, los ritmos de redacción de cada demiurgo, los estilos de expresión de cada autor pueden ser limitantes. Pero no es el caso de pasajerosdelsur.wordpress.com, de alguna forma se ha logrado combinar perfiles individuales de escritura bajo ciertos parámetros obteniendo una bella unión de criterios.

La variedad de estilos de redacción presentes en los textos de blogs colectivos es la característica que más los diferencian de los blogs personales, porque aunque un escritor transite por la perenne invención de su forma de escribir, siempre existirán en él elementos personales que nunca desaparecerán.

Pasajerosdelsur.wordpress.com, es atractivo para los lectores que acceden a los trabajos que se publican, y es por esa diversidad de estilos de redacción con los que se encuentran cada vez que abren el blog, sumemos a lo anterior que no es un espacio exclusivo paro un pequeño grupo, siempre aparecen trabajos de nuevos escritores, que alimentan el blog, además de los que escriben frecuentemente.

Para entender este blog hay preguntarse ¿Qué es un Pasajero del Sur? Es todo aquel hombre o mujer, escritora o no que desde sus posibilidades busca la utopía de un mundo cada vez más humano, más parecido al vivir viendo que merecemos, es un sueño y realidad, o una realidad soñada creándose, y muchas cosas más.

pasajerosdelsur.wordpress.com, es un espacio para escribir, para recordar, para crear en colectivo, es el blanco infinito de una hoja de papel que tenemos que llenar escribiendo con ganas de vivir y no con miedo a la muerte.   

Con respeto y admiración su colega bloguero, Álvaro Samuel.

Venezuela, Barinas 7 de julio 2016.

alvaro.samuel1984@hotmail.com

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ENTRE LIBROS: Los hijos de Israel y Rosa la piñata

Hay momentos en los que busco lecturas cortas, en especial narrativa para descansar un poco del trabajo que cuesta hacer un ENTRE LIBROS semanal, porque siempre me obligo al momento de leer los libros que comento a ir más allá de una simple lectura, intento ver los detalles importantes, las ideas importantes –lo cual me desgasta, sin incluir las tareas del trabajo con el que me gano la vida- para escribir la opinión literaria más acertada de acuerdo a mis capacidades.

Los libros de cuentos y crónicas cortas son mi elección cuando me encuentro agotado, por eso me dedique a disfrutar dos libros que se pueden leer en un día fácilmente por la poca cantidad de páginas que contiene su geografía, y al principio no le preste mucha atención pero me di cuenta lo llamativo que es la historia de fondo de ambos y la forman en que la narran.

El primero libro es del escritor Geyser López (Caracas, 1980), el cual en 2009 obtiene el segundo lugar en el certamen poético Alfonsina Storni, y con el libro Los hijos de Israel gana el premio para Autores Inéditos de Monte Ávila Editores 2009, mención Narrativa. Eduardo Febres (Caracas, 1983), con el libro Rosa la piñata, resulto uno de los ganadores del V Concurso para las obras Inéditas 2007 de Monte Ávila Editores Latinoamérica, mención Narrativa.

Ambas obra forman parte de la Colección Las formas del fuego, y de ambas no pude separarme hasta que termine la última página, pero como fueron tomadas como lecturas relajantes no tuve la misma rigidez al momento de hacer las notas que siempre hago cuando me propongo hacer un ENTRE LIBROS. Bueno lectoras y lectores de mis trabajos aquí les dejo mi opinión sobre los dos libros, espero la disfruten y salgan a comprar ambas obras en alguna de las Librerías del Sur, no gastaran ni treinta bolívares y gozarán un montón.

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   En el anterior ENTRE LIBROS afirme que no entiendo a las personas de clase media que se van de Venezuela o de cualquier país en busca del sueño o pesadilla americano, y lo reafirmo en esta nueva opinión literaria después de leer Los hijos de Israel, es que gracias a la experiencia vivida en carne propia por Geyser López como inmigrante ilegal en los Estados Unidos tiene con que darnos a conocer lo difícil de esa vida.

La riqueza en recursos narrativos de la obra es envidiable, Geyser utilizó su imaginación para crear a través de crónicas, cartas, autobiografías y el género periodístico de la entrevista, con uso mayoritario del narrador en tercera persona, las condiciones para entender la experiencia de Zapatico, un latino pobre que logra sortear todas las barreras que existen para lograr vivir-sufrir en los EEUU.

En un capítulo se juega con los tiempos de la tradicional narrativa autobiográfica (pasado, presente, futuro), empezado la narración desde el quiere ser, el que es y el que fue, donde las ideas en cada párrafo tienen mucho de poesía para suavizar la cruel realidad. Verbigracia:

“¿Quién fui? Para cerrar mis pequeñas memorias quiero liberar con toda la honestidad que puedo, que fui un joven totalmente acomplejado e inconforme. Inconforme con todo lo que me rodeaba, con mis amistades, con el lugar donde crecí. Acomplejado de no vivir la vida que tanto quería vivía en un laberinto de calles de tierra y de insatisfacciones. La primera vez que llegué a Nicaragua, después de tantos años, amigos míos, recordé las palabras de nuestro gran Rubén Darío. Entendí por qué dijo que «si la patria es pequeña, uno grande la sueña»…” (En alguna página del libro Los hijos de Israel).

Desde mi condición de comunicador social vi con agrado como el escritor Geyser López utilizó como herramienta literaria el género de la entrevista, combinándolo con un excelente narrador en tercera persona para logra un capítulo de la obra que tiene las cualidades de lo que es para mí un periodismo-literario, obteniendo un nuevo sabor que rompe con la monotonía que se venía haciendo constante en los capítulos anteriores.

Solo una cosa me parece innecesaria en todo el libro de Geyser López Los hijos de Israel, y es un párrafo cuya utilidad narrativa es nula desde mi punto de vista, dicho párrafo funge como una explicación de la obra, aunque no necesita de eso porque la obra es transparente, el párrafo dice lo siguiente:

“Los relatos presentados obedecen a una misma tendencia. La falta de oportunidades locales obliga ampliar a un individuo su radio coyuntural. Visto de alguna manera… Un inmigrante debe su exilio a motivos tan diversos que sería más que imposibles resumirlas en pocas líneas. No obstante, los casos anteriores ofrecen, a manera de compendio, una visión general de la problemática…” (En alguna página del libro Los hijos de Israel).

Pude darme cuenta del conocimiento sobre la literatura que tiene López, citando a varios poetas por ejemplo a Rubén Darío, pero también un fragmento de la obra de teatro de Abdala del apóstol de la independencia de Cuba José Martí, como otras citas de obras literarias que se deben encontrar regadas en los textos y que no logre notar.

El tomarse la molestia de realizar una fotografía amplia del problema de la inmigración desde diferentes experiencias, no solo desde el latino hace del libro una obra completa e interesante para leer. Vaya mi respeto y admiración al escritor Geyser López por su agradable obra Los hijos de Israel.

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ros

Rosa la piñata, de Eduardo Febres es como conversar en la esquina de la calle con un pana que tienes años sin ver, y recordar todas esas primeras veces que uno guardo en el baúl de los recuerdos más viejos de nuestra etapa de adolescente, y a la vez también es un viaje por experiencias de otros.

Me ocurrió algo muy cómico, leyendo el libro viaje un rato en el tiempo cuando llegue a ciertos párrafos, espero estimados lectores que no se rían de mi por la cita que voy a hacer, con la cual se me caerá la cédula:

“También había una comiquita japonesa que veíamos siempre, sobre una huérfana de quince años, castrada, que amaba a escondidas hombres a los que les ocurrían desgracias. Y nos burlábamos de Rosa cuando lloraba por las desgracias. Como el día en que uno de los amantes iba con su caballo, lo agarraba una trampa de cacería, el caballo se caía, y el amante caía y sangraba, y se moría. Ella lloraba y nosotros imitábamos a la huérfana, gritando ¡Anthony! ¡Anthony! Bueno, en verdad tú eras mi hermanito, y tú hacías casi todo  lo que yo hacía. ¿Pero nos metíamos con Rosa o no? Eso es lo que digo hermano. Morbo”. (En alguna página del libro Rosa la Piñata).

 La organización interna de los textos en el libro es similar al de Los hijos de Israel, una serie de historias breves con elementos narrativos como las cartas, con lenguajes callejeros comunes que termina con una historia más larga que las anteriores. Grandes rasgos diferencian un libro de otro, porque en el caso del trabajo de Febres no se tratan de experiencias ajenas a nuestro ambiente como es el caso del libro de Geyser López, Febres nos lleva a historias que les pudieron pasar a cualquier lectora o lector adulto, incluso a él mismo.

Entre las características que, más resalto de la narrativa de Febres se encuentra un lenguaje soez y callejero –característico de la juventud, sin ofender- que hace de la lectura llamativa para los jóvenes, además de un juego con lo erótico que me agrado desde un principio logrando engancharme, donde se cuentan esas cosas que nos suceden cuando empezamos a desarrollar siempre narradas con mucho humor y picardía.

No todos los textos del libro me agradaron, algunos, un par cuando mucho me parecen flojos, aunque puede ser que yo no tenga afinidad con ese tipo de experiencias narradas en esos casos, por supuesto siguiendo las nuevas reglas de ENTRE LIBROS no comentare cual texto del libro no me gusto eso tendrán que descubrirlo leyendo Rosa la piñata.

Hay unos juegos literarios en la narrativa de Febres muy particulares que lograron cautivarme, como por ejemplo el que realiza mediante una carta que le envía un hijo a su madre donde se encuentra un buen análisis filosófico-sociológico de la masturbación, la paja, o los que prefieren el termino técnico: la onanimia, donde toma el discurso común del pueblo le pone su toque literario que lo embellece para que no llegue a ser vulgar. ¡Cosa más grande caballero!

Otro juego que es cliché en el cine, pero que no había visto con anterioridad en mis lecturas es el que desarrolla Febres en otro texto, donde nos introduce en una simple y a la vez interesante consulta entre un paciente y su psicólogo, convirtiendo el lugar común en un espacio llamativo para el lector. Como ese podría dar más ejemplos de la capacidad de escritor que tiene Eduardo Febres, cosa que no hare para que este ENTRE LIBROS cumpla el objetivo: que el lector de estas líneas lea el libro Rosa la piñata.

Ahora que lo pienso bien Febres logro algo en mí al momento de leer Rosa la piñata, que espero lo logre también con ustedes amigas y amigos. Durante toda la lectura fui un espía de las vidas ajenas y a la vez propias, me sentí un personaje silencioso del libro. Creo que todas las lectoras y lectores adictos a la narrativa ya sean cuentos o novelas, somos personajes silenciosos de los libros que leemos, las sentimos porque de alguna manera buscamos consciente o inconscientemente la forma de ser los narradores y los protagonistas de las historias.

Álvaro Samuel. Venezuela, Barinas 4 de julio 2016.

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